—¿Qué? — parpadeé varias veces seguidas, sin poder procesar lo que estaba escuchando—. Esto debe ser una broma de mal gusto. Lo peor es que por mi mente se estaban cruzando miles de imágenes que no cesaban, por más que trataba de evitarlas. En mi rostro debía notarse a simple vista que de todo lo que dijo, las dos palabras que más se quedaron grabadas en mi mente fueron «nuestro bebé», y el único método que conozco de concebir. Digo, somos dos chicas, ¿cómo podría concebir un bebé suyo? —¿Dudas de mis habilidades? —Así de dudar, ahora mismo no sé qué pensar. —Desistes de la idea de sacrificar a un bebé ajeno e inocente, pero al parecer, la idea de concebir a nuestro bebé la tienes muy clara y la estás considerando. —¿Qué estás diciendo? Cuidado con lo que insinúas. —No estoy insinuan

