Narrador: Cuando al fin Brenda pudo abrir los ojos, notó que Izan ya no se encontraba no solo en la cama junto a ella, sino que en la habitación. Así que dejó escapar un largo suspiro de alivio. Pero la paz le duraría poco, ya que luego de golpear la puerta, pero sin esperar respuesta, Sara ingresó al dormitorio ‒ Buenos días, ¡qué bueno que ya despertó! Señora Amery, el señor la espera junto a la piscina para desayunar ‒ Buenos días – respondió casi en un rezongo ‒ Ah, me pidió que le dijera que no es una opción rehusarse, si lo hace vendrá él mismo a buscarla ‒ Dígale que no será necesario, me visto y voy ‒ Bien, le diré Brenda quedó indignada ante la prepotencia de Izan, y era obvio que todo el personal de la casa estaba al tanto de lo que sucedía, ya que minu

