Izan: Luego de que Brenda se marchó de mi habitación, caí en un profundo sueño, es que había quedado muy agotado, esa chiquilla no tenía idea de que estuve conteniéndome para no lastimarla, la deseaba de una manera brutal y la hubiera embestido sin miramientos ni piedad de ser otra mujer, pero era Brenda y, por algún motivo, hacía que deseara cuidarla aunque no pudiera evitar hacerla mía. Solo deseaba darle placer, uno incontrolable, que la volviera loca por mí al punto de pretender lograr que me pidiera que le hiciera el amor, aunque de eso aún estaba un poco lejos. Al despertarme al fin, veo que ya es entrada la noche. Así que me dirijo a la ducha y me doy una muy larga. No dejo de pensar en Brenda, en lo mucho que me gusta y que quiero volver a estar con ella. Salgo de la habitación y

