Pasó una semana hasta que por fin me dieron el alta en la clínica. Por fin podía llevar a casa a mi pequeña Isabella. — ¿Por qué no quieres irte conmigo? —preguntó Alexis molesto. — No es que no me quiera ir contigo, pero realmente no tengo ganas de instalarme en un hotel con mi pequeña recién nacida. Prefiero ir a casa de mi papá y estar en un verdadero hogar. Alexis se paseaba por toda la pieza de la clínica. — Puedo comprar una casa —murmuró. — No va a ser lo mismo, aparte, no te demorarás pocas horas en encontrar una casa, comprarla, decorarla y hacerla habitable para Isabella, aparte no quiero alejarme de nuevo de mi papá, es importante para mi mantenerme cerca de él. Tú sabes que si hubiéramos sido solo los dos no me hubiera molestado irme a un hotel, pero ahora somos tres. P

