La idea de llamar a Alexis rondaba mi mente sin dejarme dormir. Eran las tres y media de la madrugada y yo seguía sin pegar un ojo. -¿Que hago? -pregunté en voz alta, quizás esperando que una voz del más allá me respondiera. Me giré hasta mi mesita de noche y saqué mi antiguo iPhone, el que me había regalado Alexis. Intenté prenderlo pero estaba sin batería. Quizás era una señal... Lo dejé de lado y volví a acomodarme, pero media hora después, cuando seguía sin poder dormir, decidí conectarlo al cargador, y encenderlo. Cuando la manzanita blanca apareció mi estomago se contrajo de los nervios. En Miami habían cinco horas menos, por lo que Alexis estaría despierto. Me conecté al Wifi y abrí w******p. -En Linea... -susurré al ver su estado. No supe que hacer... Juro que bloqueé y desb

