Cuando abrí los ojos ya eran las doce del medio día. Había dormido demasiado. Miré al lado y noté que Alexis no estaba. Sin duda eso no me gusto, pero ¿por qué habría de esperar algo así? Me levanté y fui directamente a darme un baño. Treinta minutos después estaba lista para otro monótono día. Bajé la escalera con gracia y fui a la cocina a desayunar. Como siempre, no había nadie en ella. Si la casa siempre estaba impecable, se suponía que era porque habían empleados... pero ¿donde mierda se metían? Metí un poco de cereal y leche en un tazón y comencé a devorar. -Aquí estabas... -murmuró Alexis serio. ¿Ya había amanecido de mal humor? -Buenos días -saludé con la boca llena de cereal. Alexis caminó hacia mi y me saludo con un tierno beso. -Tenemos que hablar -anunció. Moví la man

