Capítulo 41: Ada. Este invierno será más frío. La primavera no volverá a ver jamás su sonrisa, las flores marchitarán de tristes al encontrarse con su ausencia. El sol no se verá reflejado en sus ojos trigueños, ni bañará sus mechones dorados que intentaban imitarle los reflejos con naturalidad. Al otoño no le quedará más de otra que desojarse hasta desfallecer conmigo. Cubrir un cuerpo cubierto por hormigas hambrientas es lo mismo que cubrirlo con hojas secas, solo que no podré verle nunca más. Sus pecas se unirán con las constelaciones del cielo y desde allí me observarán sus ojos redondos, llenos de vida, como los recuerdo. El rosado de su vestido favorito será cubierto por la madera, tierra húmeda por el rocío y una gruesa capa de "te extraño" grabado en oro de fantasía que solo se

