Capítulo 42: Codi. Camino a paso acelerado rumbo a la ubicación que señala mi móvil. Una cafetería bien pija, como no. Un cartel color cocoa decora la entrada, con las letras oblicuas señala que es una cafetería. El olor a café graneado es lo primero que me recibe tras cruzar la puerta de vidrio transparente. No estoy nervioso, no me importa en absoluto, solo vine a verlo porque quiero que me deje en paz. Sentado en una mesa escondida en un rincón, mi padre reluce en un traje cheto de miles de pesos. Se le nota tranquilo, y una falsa sonrisa le contribuye a su imagen de hombre perfecto. Perfecta bola de aca. –Estás en lo cierto. Arrastro una silla y me siento frente a él. ─ Me alegra que hayas venido, hijo… ─Al grano. –le interrumpo en seco y con los brazos cruzados. ─Voy a des

