Capítulo 30: Ada. ¿Por qué culo hay un niño en la casa? Tal vez sigo soñando, sí, debe ser eso. Mejor sigo durmiendo. Me acurruco contra el sillón. ─ ¡Mami, tengo hambre! Mierda que es chillón. La puta madre. Lo que faltaba un crío molesto en la casa. ¿De dónde sacaron un pendejo mi madre y Alex? ─ ¡Abuelo Alex! –chilla el enano. ¿Abuelo Alex? No mames. Esto sí que no me lo pierdo. Abro los ojos, mi cuerpo no reacciona como yo me lo esperaba, parece gelatina y en un intento por levantarme del sillón, ruedo y compro terreno en la sala. Auch, mi cuerpo de chancho hambreado. Me levanto y observo la escena delante de mí. Alex volvió, muy mono como siempre, con su cabello desparramado cayéndole sobre los ojos y su delgado cuerpo está enfundado por prendas casuales, pero puestas sobre é

