"Buscando apoyo en mamá"
—Mamá por favor, sabes que solo tu puedes ayudarme, mi papito no tendrá el valor de dejarme ir— Paula suplica a Victoria para que interceda y la ayude con su padre Matt.
A sus veinte años, Paula ya es una señorita hermosa, se prepara para ser la heredera del patrimonio de su padre, herencia que será compartida con todos sus hermanos, pero Victoria no se siente preparada aún, le suplica a su padre dejarla irse a los Estados Unidos de América, queriendo perfeccionar su carrera, y para eso tendría que estudiar dos años, además de perfeccionar la base más importante de la comunicación como lo son los idiomas.
Victoria estaba ocupada en su oficina, ella con el cargo de directora de medio turno, se negó a obtener el cargo completo, ella ama sanar a los niños, así que su día se divide con mucho trabajo en el área de consulta y emergencias.
—Paula, hija de mi corazón, sabes que te he apoyado en todo, ¿pero irte lejos de tu familia? Aquí también hay universidades, academias de idiomas, yo misma estudié en ellas, no veo porque tienes que elegir irte tan lejos— Victoria aún no acepta el alejarse de su pequeña hija, Paula sigue siendo la niña inocente que ella acogió en su regazo.
Paula bufo y se encogió de hombros —Solo quiero valerme por mi misma, siempre he sido la niña protegida de los Wilson, mi padre es muy controlador, aun cuando me defiendes para que me dé más libertad, es molesto ver a hombres de su total confianza detrás de mí— Paula estaba cansada, Matt seguía siendo ese hombre posesivo que hasta controla su postura, ella ahora solo quiere huir del cascarón, el control de Matt llegó tan lejos que ahora contrató dos guardias de seguridad para que sigan de cerca a la pequeña Paula.
Victoria miro como el ánimo de su hija estaba por el piso, tenia miedo de que Paula pudiera deprimirse por culpa de control obsesivo de Matt, y no era solo con ella, era con los cuatros, solo que Juanito y Matt junior era tan rebeldes que se les sale de control la situación.
Victoria se levantó de la silla y fue a abrazar a la niña de sus ojos. —Esta bien, hablare con tu padre, ve a casa y organiza la cena, pero mírame Paula, ven siéntate— Victoria la guío hasta la silla y se arrodilló para mirar a su hija de cerca —Promete que no harás una locura, que no pasara nada malo y vas a seguir siendo una niña obediente— Victoria miro esos ojos hermosos y ese rostro lleno de unas pequeñas pecas que iluminan la vida de cualquiera.
Paula sintió su corazón latir de mucha emoción, por lo que abrazo a tu madre muy fuerte —Lo prometo mamita, prometo seguir siendo una niña buena— Paula no dejo de dejarle besos a Victoria en todo el rostro, amaba a la madre que la vida le a otorgado, ella era su defensora delante de su padre.
Con emoción ellas se despidieron y Paula condujo de regreso a casa, por el trabajo de Victoria en la clínica, contando las emergencias que podían surgir en cualquier momento, ellos se mudaron nuevamente al bullicio de la ciudad, Paula pasó por una floristería, quería que la casa estuviese decorada, ella sabe que será una gran festividad, su madre tiene el poder del convencimiento sobre su padre, no puede negarlo.
Al llegar a casa y abrir la puerta, sus brazos fueron envueltos por una hermosa niña que admiraba a su hermana mayor.
Roma abrazó con fuerza a Paula, —Has llegado, te extrañe mucho— Dijo la pequeña, mientras que el rostro de Paula se distorsionó.
—¿Qué has hecho Roma? — La pequeña colocó sus manos detrás de su cuerpo, sabe que se a comportado de una manera incorrecta.
—Solo fue un poco, estaba grabando unos vídeos— Roma ama el maquillaje, pero tiene la costumbre de usar toda la colección de Paula sin pedirle permiso, haciendo que su hermano se enoje cada vez más.
—No voy a discutir contigo, ya te he dicho muchas veces que no lo hagas, pero si tanto te gustan puedes quedártelos— Dijo Paula con una voz serena y tranquila, sabe que dentro de poco tendrá que partir, sabiendo que no podrá llevarse todo su maquillaje, el rostro de la pequeña roma se iluminó de una manera que solo puede agradecer a su hermana.
—Gracias Paula, eres la mejor de todas las hermanas, eres mi hermana favorita— Dijo la pequeña con emoción.
Paula volteo los ojos y negó varias veces, ya no sabe qué hacer con esta pequeñita —Roma, soy tu única hermana— Paula le dio la espalda, pero, así como empezó a caminar y se alejó de la joven, ella volteo para mirarla y regañarla —Y deja de estar grabando videos, si nuestro padre se llega a enterar, de seguro estarás castigada por un año entero—
Roma se asustó, pero como toda niña tremenda ella le saco la lengua a Paula, —Recuerda que has sido tú quien me a dado el móvil, caeremos juntas hermanita— La pequeña salió corriendo mientras hace reír a Paula, no puede negar que extrañará a esa niña rebelde sin causa.
Mientras Roma fue a saquear toda la habitación de su hermana y mudar el maquillaje a la suya, Paula llegó a la cocina en donde encontró a dos mujeres mayores conversando mientras toman sus tazas de café.
—Mi niña, ¿Qué haces aquí tan temprano? —Dijo Susana.
Paula era una niña ocupada que estaba el día entero dentro de la empresa de los Wilson, ella estaba aprendiendo como su padre maneja la empresa, la manera en que Silvano actúa sin que su padre le dé órdenes, sólo con unas miradas es suficiente.
—He venido a pedirles ayuda a ambas— en sus palabras había una gran súplica.
Susana y Elena se acercaron a la joven para atender sus súplicas.
—¿Qué sucede mi niña? — Elena es la abuela de los niños de casa, ella se ganó ese puesto.
Los ojitos de Paula estaban llenos de muchos sentimientos encontrados, pero aún así confía plenamente en su madre —Quiero organizar una cena en familia, ya le he dicho a mi madre, es una sorpresa para mi padre, ¿Será tarde para hacer un pollo horneado con vegetales? — Paula sabe que su padre ama la comida casera, y más aún la comida de las dos mujeres mayores de casa.
Elena y Susana se miraron, ellas se dieron cuenta que Paula traía algo entre mano, así que no dijeron nada malo.
—Deja todo en nuestras manos, sabe que a tu padre le gusta que organices la mesa, ese será tu trabajo— Susana sabe cuánto Matt ama la manera en que Paula fue educada para ser una mujer educada.
—Gracias, no saben cuánto las amo— Paula dejo un beso en cada mejilla de las mujeres y se fue a su habitación, para encontrarse como Roma, ella estaba en lo suyo, mudando la habitación de tu hermana.
—Deja eso ahí, si tanto te gusta mi habitación te la cambiare— Paula fue directa y los ojos de la pequeña se llenaron de mucha ilusión.
—Gracias hermana preferida— La sonrisa de la niña era tan terrible que Paula solo puede voltear los ojos.
Mientras tanto en la cocina dos mujeres estaban organizando la mesa, así como Victoria estaba haciendo la parte que le tocaba, ella llamó a Matt, pidiéndole que fuese por ella a la clínica, que su auto se había averiado y no quiere ir en taxi a casa.
Matt no se negó y no dudo en buscar a su esposa a la salida del trabajo.
Con el auto estacionado a la entrada de la clínica, Matt observó como su hermosa mujer cada día es la más bella de todas, sin dudarlo bajo del auto para recibirla con un suave beso y abrir la puerta.
—Mi vida, no sabes cuanto te he pensado en todo el día— Dijo Matt mientras observa los hermosos ojos de su esposa.
Victoria aprovechó el momento y besos con locura a Matt, invitándolo a un encuentro íntimo.
—Yo también te he pensado, mucho, pero estoy cansada y creo merecer unas pequeñas caricias— Victoria se mordió los labios, haciendo que Matt se encendiera rápidamente.
Abriendo la puerta y ayudándola a subir, Victoria suspiro y espero que Matt subiera al auto, cuando él empezó a conducir camino a casa, ella coloco sus manos en la entrepierna para acariciar su mercancía.
—No seas mala, ya estamos por llegar, no quiero sufrir dentro del auto— Dijo Matt en modo de súplica, sabe que le tocará esperar a que su amigo vuelva a dormirse.
—Te espero esta noche donde siempre— Victoria le estaba haciendo la invitación oficial, el trabajo les ha recortado un poco sus encuentros, pero aún así Matt no espera que ella le haga invitaciones, es siempre él quien la somete sin pedir permiso, ellos llegaron a casa y al entrar Matt se sorprendió y sin dudarlo volteo a mirar a Victoria, se sintió engañado, ya que no era tonto, algo estaría por suceder, la casa huele a un hogar lleno de rica comida.
—¿Me ocultas algo? — Dijo Matt mientras la observa detenidamente.
Victoria no mostró debilidad, con su mirada en alto observo fijamente a su esposo —No veas fantasmas donde no los hay. Vayamos a ducharnos, muero de hambre—dijo ella mientras empieza a subir las escaleras, era una trampa seductora invitarlo a bañarse juntos.