Observo con frialdad al hombre que yacía parado frente suyo. —¿Qué deseas? —pregunto con voz gélida —Querido Xavier eres muy frio. ¿Seguro que es normal en ti?, —el rey se mantuvo en silencio ante la pregunta burlona— ¿no puedo visitarte? —Tu presencia es molesta en mi reino, lárgate antes que termine quemando tu cola Los labios del felino formaron una sonrisa burlona. —Que miedo. —susurro sarcásticamente— Vengo en paz querido Xavier ¿tan malo soy? —El peor, asqueroso felino. —siseo Xavier mostrando molestia— ¿Qué deseas? —Pensé que podíamos conversar. —Xavier giro su cuerpo alejándose lentamente del felino— ¿A dónde vas? El rey se detuvo. —No tengo nada que hablar contigo, —fríamente contesto— pierdes el tiempo —¿Tiempo?, —el joven felino soltó una carcajada— ¿acaso Liliana er

