-Delicioso- digo mientras degusto el azúcar en el café.
-Chica de un delicioso café dulce- dice mientras toma su bagel y le da un mordisco satisfactorio, gimiendo de gozo por el sabor a mantequilla que tenía untado.
-Ya veo que te gusta lo que se derrite- no puedo evitar hacerle la broma causando que ella se sonroje en demasía.
-No te veía con ese tipo de comentario- entrecierra sus ojos y niego con una sonrisa.
-¿Cómo qué no? Ya no recuerdas mis maneras de contestarte- sonrió recordando esos momentos en donde no podía detener mis palabras hacia ella -¿Eres psicóloga?- tomo un sorbo del café bajo la mirada atenta de las mismas chicas del otro día.
No entiendo muy bien a donde quieren llegar, asumo que ellas tienen que tener una leve inclinación por mi hermano, pero ahora no me quitan el ojo de encima y creo que es por lo mismo.
-Es mi segunda especialidad- ladeo una sonrisa y ella alza su ceja –Contigo era tan sencillo hablar, es como si ni siquiera te importara mi diagnostico- niego encogiéndome de hombros.
-No lo quería, solo esperaba que me escucharas como una amiga, no como una doctora, pero asumo que eso va dentro de todo tu tiempo a mi lado, saber si estaba loca o no- tomo la servilleta y la doblo bajo la mirada de ella.
-No es exactamente así-
-¿No? ¿Y cómo se supone que es?- pregunto inclinándome encima de la mesa -¿No me analizabas? ¿No me tenías en el ojo de tu mira?- ella retrocede un poco por mi acercamiento –Por lo menos me caías bien y tenía la confianza de poder hablar contigo sin tapujos, aunque con dolor-
-¿Tenias? ¿Ya no soy digna de escuchar tus historias?- ladeo mi cabeza dejándola caer un poco y sonrió.
-El problema es que por ahora no tengo nada más relevante que contar, todo lo que tenía que decir lo he sacado dentro del hospital, en donde he deseado queden todos los recuerdos- hablo con suavidad mientras alzo la mano para que la chica que atiende pueda tomar otra orden.
-¿Se han quedado allá?- miro directamente a sus ojos, su cabello n***o cayendo en ondulaciones, ella no parece la misma doctora con una coleta alta, ella es simplemente Michelle, la doctora que conocí por casualidad y se volvió inseparable, la misma mujer que por el destino le toco cuidarme cinco años sin queja alguna.
-No, evidentemente…- alzo mi rostro.
-¿Desean algo más?- la voz ruidosa de la chica entra en mis oídos y niego con una sonrisa sin poder creer que sea la misma.
-Un bagel y dos pasteles de fresa y chocolate, agregó uno para llevar- ella anota y se retira con una sonrisa.
-¿Cómo es que parece que te conocen?- sonrió con gracia mirando por encima de mi hombro.
-Creo que creen que Alex es mi novio- alzo mi ceja y hago una mueca, Michelle no puede evitar reírse en mi cara, yo hago una mueca de disgusto fingido con un puchero –Pero mejor no digo nada, si así me tratan pensando que soy su novia, no imagino como su hermana- niego con algo de burla y Michelle no deja de reírse.
-Me agrada esta tu- muerdo mi labio mientras sonrió ante ella –Pero…- mueve su mano en ademan.
-No pierdes la costumbre de querer indagar más y más ¿No?- niega con intriga mirando a mis ojos -…Esos recuerdos no se han quedado, me persiguen como un antiguo libro maldito- ladeo mi cabeza.
-En relación a lo que me dijiste sobre la venganza- ella baja su rostro y luego lo alza -¿Piensa hacer algo?- pregunta.
-¿Me seguirás analizando? Ya no pienso pagar por ello- digo con gracia causando que ella se ría de la ocurrencia, pero no deja de mirarme -¿Me crees capaz?- ella asiente.
-Lo soy Michelle, pero no pienso pasar más años de mi vida encerrada ahora en una cárcel, ya bastante tengo con vivir tres años de maltrato y cinco en coma, no pienso perder más de mi vida por un hombre como el- miento.
-Me alegra escuchar eso- asiento con una sonrisa, mis ojos brillan pero ella aun no entiende nada de lo que estoy pensando.
-La navidad está cerca y no quiero perderme otra ¿Tu qué harás?- ella sonríe pensando en sus acciones pero niega.
-Aun no lo sé, se supone que iría con mi madre pero ella me ha pedido que lo celebre en otro lugar, primero pensé que no me quería allí, pero ella está asumiendo que estoy saliendo con alguien- el suspiro que sale de sus labios es casi resignación.
-¿No te gusta nadie? ¿Un doctor o enfermero?- pregunto tratando de saber a qué conclusión tuvo que llegar su madre. Niega.
-No me gusta nadie, estoy bien como estoy, en algún momento llegara la persona de mi vida- le resta importancia pero no es tan sencillo como parece porque en su semblante está presente que no quiere estar más sola, pero no quiere admitirlo.
-No está mal admitir sentir algo por una persona Michelle, somos humanos y la mayoría del tiempo queremos un acercamiento más íntimo-
-No es eso Lili, no todos queremos algo sentimental, a veces solo queremos una persona que solamente nos escuche-
-¿Cómo tu conmigo?- asiente aunque ladea –No soy tu psicóloga, soy tu amiga, no tienes que pagarme aunque acepto adquisición monetaria- ríe de mi ocurrencia.
-¿Vives con Alex?- asentí -¿Lograste ver a tus padres?- volví asentir al tiempo que veía la mesa llena con el nuevo pedido.
-Para llevar- dice la chica dejando la bandejita ya en su bolsita.
-Gracias- ella asiente y se retira en busca de otra mesa que atender.
-¿Te gusta?- le pregunto a Alex cuando lo veo devorar el trozo de pastel como si no hubiera un mañana. Estoy recostada en la encimera tomando un vaso de agua observando las acciones desenfrenadas de este ser –Si las chicas te vieran seguro ni siquiera se atreven a mirarte de nuevo- niego en desaprobación.
-Como si me importara la opinión de ellas- balbucea con su boca llena de pastel y sus labios un poco brillosos por la crema que lo recubre –Me importa solo la tuya, y estas aquí mirándome- se encoje de hombros mirándome reír de él.
-No me importa verte comer como un vagabundo- dejo el vaso dentro del fregadero y camino hacia él.
-¿Quieres?- niego abriendo el ventanal para salir al balcón -¿Qué hiciste hoy?- me abraza por la espalda y recuesto mi espalda en su pecho.
-Camine un poco, mire otro poco y hable otro poco- mi respuesta no es satisfactoria para él, por lo que aprieta más su agarre en mi cintura.
-No te pregunte eso, cuando llegue vi una caja en la mesa, no la abrí porque es tu privacidad- sonrió aun sin verle.
-Sí, hoy fui- confesé y el apretó su agarre -¿Tenias miedo de que viera todo dentro?- vuelve apretar mi cintura y jadea con un poco de pesar.
-No quería, es todo un desastre- asiento a lo que él dice.
-¿Estaba yo allí? ¿Toda esa era mi sangre?- me vuelve apretar entre sus manos.
-No lo sé con exactitud, nadie lo sabe con exactitud, luego de varios meses nadie pudo volver a entrar a ese departamento, sino hasta hace dos años que conseguí las llaves, me permití entrar y no pude con lo que vi- quiero tener algo mejor que decir que tener ese pesar en mi corazón.
-No quería que lo vieras- confieso.
-Madre y padre nunca lo vieron, habían rogado por ver que había pasado, pero era tanto el horror, el olor y todo lo fragmentado que había quedado, aun me cuesta creer que estabas allí, es casi una pesadilla personalizada- asiento a lo que él dice -¿Aun lo recuerdas?-
-Vagamente, no puedo decir con exactitud que lo es todo, pero imagino que si llego a unir todo en mi cabeza puedo encajar las piezas- digo con algo más de confianza –Tengo mejores recuerdos en ella, algunos más claros que otros, realmente me es confuso, incluso cuando vi el lugar-
-No puedo creer que llegaras a ese extremo por Trevor- niego con algo de dolor en mi pecho.
-No se trata de Trevor, lo que hizo o no hizo, se trata de que igual sigue libre, como si nadie tenía el derecho de saber qué fue lo que paso- murmuro con algo de pena –Incluso sabía que Michelle es una psicóloga, la cual tenía que llevar mi salud mental para saber, aunque nadie sabía con certeza que había ocurrido-
-Según el mundo solo es un mal día en tu casa, un robo que salió mal- niega con algo de malestar, sus brazos parecen robles en mi cuerpo.
-Un mal día en la prensa, eso es lo único que fui para el mundo, mientras que la única persona en la que llegue a confiar un tiempo me destruyo hasta este punto- niego pegando mi cabeza a su clavícula.
-¿Qué tanto estas destruida?- muerdo a la nada, pero la presión en mi mandíbula es casi ensordecedora.
-Más de lo que crees, ya no le amo, no lo necesito, ni lo quiero en mi vida, pero quiero que él sepa que su pasado está fresco, que no puede huir de el en ningún momento, quiero atormentarlo hasta el punto que se vuelva loco- mi respiración de agita.
-¿Eso es lo que quieres?- asiento.
-Quiero verlo agitarse de miedo, de terror, quiero que me vea y disimule hacia mi persona, necesito que él no pueda escapar, que cuando menos lo piense este en aquel lugar, lo quiero lleno de sangre, lo quiero muerto Alex- cierro mis ojos recordando el departamento –Lo quiero muerto, como el piensa que estoy ahora, mientras oculto su verdadero ser-
-¿No crees que una persona pueda cambiar?- asiento.
-Pero no un asesino ¿Me vas a decir que no sientes ese deseo implacable de tomarlo entre tus manos y hacer que sus huesos crujan?- siento el beso e ales en mi frente.
-He deseado eso desde hace años, incluso antes de que todo pasara- es casi en bajo sus palabras, pero puedo sentir el perfecto retumbe de su pecho en mi espalda –Lo he querido muerto desde que llegó a casa, desde que besaste sus labios y desde que toco tu cuerpo- me giro y lo encaro.
-¿Por qué en ese momento?- debo preguntarlo, no me interesa lo difícil o desacorde que pueda sonar lo que él me diga, necesito su verdad -¿Por qué no lo hiciste? ¿Por qué no me apartaste de él?- pregunto.
-No lo dejarías, tus ojos solo lo veían a él, solo pensabas en él, incluso llegue a pensar que era un buen chico, por un corto tiempo, luego no me diste tiempo de nada, estabas graduándote, estabas viviendo con él, trabajando, estábamos lejos y a la vez tan cerca- niega a sus palabras con sus ojos cerrados como recordando cada momento que se le está cruzando por su cabeza.
-Debiste hacerlo, incluso en contra de mi voluntad- niega con molestia alejándose de mí.
-No, porque lo terminaste prefiriendo a él antes que a mi ¿Puedes creer todo lo que me dolió eso?- niego porque no podía sentirlo en ese momento –Estabas tan cegada a lo que él quería que no fuiste capaz de mirarme como lo veías a él, soy tu hermano ¡Lo sé! Pero…- sus manos van a su cabello –Pero no lo pensaste, preferiste enojarte y no hablarme, preferiste ocultar todo por el- niego.
-Por miedo Alex, no lo confundas- el ríe sin gracia y me toma de las mejillas.
-Aceptaste casarte con el incluso cuando te dije que no lo hicieras, era capaz de raptarte de tu propia boda solo por el hecho de no verte unida a él, estaba loco por sacarte de esa ¡Maldita relación!- alza sus manos y ahora soy yo quien lo acerco y lo tomo de las mejillas.
-Estoy aquí Alex- asiente pero niega.
-Pero no estabas, ni siquiera teníamos la certeza de lo que iba a pasar contigo, no teníamos idea de lo que era vivir sin ti, yo no tenía idea de lo que era vivir sin ti- murmura la ultimo tomándome entre sus brazos.
-Alex, no estoy jugando o mintiendo sobre lo que he dicho- el alza su rostro y me ve durante un breve segundo.
-Lo sé, tus ojos demuestran maldad Lili, una que nunca pensé ver- trato de alejarme pero él me toma de la cintura –No te estoy juzgando Lili, el brillo dulce en tus ojos no siempre esta, el mío tampoco- une nuestras frentes –No pienses por un segundo en que te juzgare, pero si haremos esto lo haremos bien ¿Entiendes?-
-Lo tengo planeado Alex ¿De verdad pensaste que esto es de momento?- me separo de él y voy a la cocina, saco un paquete de galletas y comienzo a comerlo –Desde que me desperté lo he pensado, mi cabeza no ha dejado de analizar, aunque no puedo decir que esta todo más claro que el agua- me encojo de hombros.
-¿Qué quieres hacer?- apoya sus hombros en la isla, mirándome. Me acerco y le doy una galleta en la boca, él la muerde lento sin dejar de mirarme.
-Quiero encontrarlo, quiero saber qué hace actualmente, quiero saber de su vida- asiente un poco ausente y da otra mordida a la galleta.
-Tengo amigos Lili, algunos que he hecho a lo largo de estos años, ellos nos pueden ayudar- asiento –El desapareció como un acto de magia, no lo encontré nunca más, incluso creo que ya no tiene el mismo nombre-
-No es estúpido Alex, él sabe quién estaba detrás de él, ahora lo que menos sabe es que somos dos en la búsqueda de su paradero- toma mi mano entre las suyas -¿Entras en este juego?- sonríe de lado y besa mi mejilla.
-Estaba dentro, incluso antes de que lo dijeras- sonrió por su ocurrencia –Esta noche hare unas llamadas, tendremos noticias en el amanecer, así que ve y date una ducha, duerme y ordena tu plan, que mañana es un buen día para ser un lindo y adorable, McFavior-