La luz del día es gratificante, verla desde otro lugar que no es lo que especialmente conocemos como un lugar lleno de sonidos irritantes que tratan de mantenerte con vida, es incluso magnifica.
La ducha es maravillosa, el agua caliente recorre mi cuerpo, el dulce olor a fresa y coco del shampoo es reconfortante, la habitación cerrada y sin tener que recibir una dosis diaria de medicamentos, se siente maravilloso incluso cuando salgo de la ducha y envuelvo mi cuerpo en la toalla.
Peino mi cabello luego de limpiar el espejo, las suaves celdas sobre el castaño color. Respiro con tranquilidad antes de salir el cuarto de baño y veo mejor la habitación.
Su color es blanco con toques turquesa, la cama es negra pero con sábanas blancas, las mesas de noche son de caoba oscura, y las lámparas con de color blanco como las sabanas, el closet es casi otro pequeño cuarto, en donde el orden es perfecto.
Mi ropa es nueva y asumo que Alex tuvo mucho que ver con ayuda de Michelle para tener mis medidas con las tallas, pero se siente bien no tener que ir a un lugar aglomerado de personas para poder comprar una cantidad de vestimenta que seguramente tomare al azar con tal de no estar allí.
Unos jeans ajustados y una camiseta de cuello cerrados son mis elecciones el día de hoy, unas botas negras corte medio y una chaqueta negra en mi brazo.
Salgo de la habitación para encontrarme con Alex mirando hacia el ventanal, el desayuno está en el mostrador, dulce y acaramelado como siempre que Alex lo prepara. Él se gira tomando en cuenta mi presencia y alza su ceja.
-Unos cuentos perros a tu lado te harán falta para cuando no este contigo- sonríe ante su ocurrencia y lo dejo ser –Estas hermosa- asiento a sus palabras cuando el deja el desayuno en la mesa del comedor.
-Buen provecho- murmuro dejando la chaqueta a un costado y sentándome frente de él.
-¿Tienes un itinerario?- asiento pero prefiero tomar primero el desayuno antes de volver loco a Alex con mis palabras.
-¿Y tú? ¿Lo tienes?- él se encoje de hombros y asiente -¿Qué tienes de bueno hoy?- pregunto con suavidad tomando un bocado del pancake con mermelada de fresa.
-Me debo presentar a un trabajo, creo que fuiste tú quien me obligo a tomar uno presencial- asiento apuntándolo con el tenedor.
-Es lo mejor, y lo sabes- él se encoje de hombros nuevamente evitando mi mirada acusadora sobre la realidad del asunto –No te hagas el fortachón y ve por ello- sus ojos azules caen a los míos.
-¿Qué harás hoy?- niego con una sonrisa –Se debe a lo de anoche ¿Verdad?- niega con una sonrisa.
-La vida me ha quitado tanto y lo he cedido, me ha quitado tiempo y felicidad- alzo mi ceja mirándole serio, su rostro es casi parecido al mío en cuento a la expresión.
-¿Ya tienes en mente algo?- me pregunta y bajo el rostro para terminar mi desayuno.
-Te lo he dicho, quiero asesinarlo- la determinación en mis palabras no dejan que el termine el ultimo bocado sino hasta unos segundos después, que incluso bajo su atenta mirada, lo termina.
-¿Lo quieres asesinar realmente?- me pregunta y asiento mientras aprieto la servilleta en mis manos.
-Golpe tras golpe, palabra tras palabra, dolor tras dolor- aprieto mi mandíbula y siento como mi respirar se vuelve un poco más errático –El tomo mi vida a su antojo, me hizo creer en él y solamente desapareció- rio sin ganas tomando el plato para dejarlo en el fregadero.
-¿Lo tomaras con tu propia mano?- el deja el suyo al lado del mío y se gira a verme. Asiento a sus palabras y alzo mi rostro.
-Cinco años, Alex. Tomo cinco años despertar de nuevo luego de un coma agudo en el que me dejo y luego, el despareció- hago una mueca de desagrado mirando hacia el comedor.
-¿La policía?- niego girándome y camino hacia la silla en donde está mi abrigo.
-¿Qué harán? ¿Una investigación?- vuelvo a reír sin gracia, incluso me carcajeo de solo imaginarlo dejando que mi cabeza caiga hacia atrás –Ellos solo lo buscaran, no encontraran nada más que problemas en mí, él les pagara y luego todo acabara- me giro a verlo y presiono mi dedo pulgar en el pecho de Alex.
Alzo mi mirada y sonrió hacia él, lo veo tragar hondo y luego ve hacia mi dedo.
-No seas ingenuo Alex, la justicia no juega con las mismas cartas, y yo no estoy dispuesta a tomar ninguna de su maso- alzo mi ceja –Soy capaz de crear mi propio juego, uno en donde todos estemos participando, incluso si ni siquiera tienes una mano, dulce hermanito- me acerco y dejo un beso en su mejilla.
-Lili ¿Estas segura?- su pregunta no me cae de sorpresa, incluso ni siquiera su actitud.
-¿Segura?- niego con una sonrisa –Cuando esté jugando y te quieras unir, solo dímelo, puedo prepararte una deliciosa cena con una propuesta sobre la mesa, pero ayer te di la propuesta y tu hoy el desayuno, solo piénsalo- tomo las llaves de la entrada bajo su mirada –Quiero que consigas el trabajo, que seas el chico triunfador que eres, eres un McFavior y haremos que nos vean incluso, en sus propios sueños- salgo del departamento y camino con determinación hacia el ascensor.
Las puertas se abren y entro, las paredes de metal se cierran cuando ya estoy en mi lugar, veo como está bajando y recuesto mi espalda, dejo que el movimiento sutil me haga saber cuándo hemos llegado a la planta baja, abre las puertas y salgo de allí.
El portero y el de seguridad se me quedan mirando, la noche anterior habíamos entrado directamente por el estacionamiento, nadie había visto nuestra llegada y ahora de repente aparezco.
-Buenos días- dicen ambos al unísono y asiento hacia ellos.
-Buenos días- paso mi lengua por mis labios antes de bajar las escaleras restantes, coloco mi chaqueta tapando algunas marcas del hospital y camino solo unos pocos pasos antes de ver como una multitud de personas vienen caminando en mi dirección.
Trato de ver hacia donde correr pero parece que todo está en mi contra el día de hoy, o por lo menos este suceso. Me pego a la pared mirando hacia ella evitando que alguna persona me vea o me toque, lo logro con facilidad y camino a paso rápido hasta alzar mi mano y detener un auto.
Es una mujer la que conduce, y no sé a quién agradecerle en realidad, pero lo hago mientras dejo salir una bocanada de aire. Recuesto mi cuerpo en el mullido asiento, al parecer es nuevo y sonrió mientras saco unos billetes luego de dar la dichosa dirección.
En uno de los bolsillos de mi chaqueta esta la llave, la saque de la habitación de Alex antes de entrar a darme una ducha, sus pasos eran pesados y sabía que estaba en la cocina cuando entre a hurtadillas a su habitación.
No tengo un teléfono celular, nunca fui muy familiar con ello, pero creo que empezare a necesitar algunas cosas para lo que tengo en mente, miro como la ciudad se me vuelve hacer conocida, y como la mujer empieza a tomar uno de los tan conocidos caminos, ella está en silencio y yo le sigo el juego.
Alex seguramente me ha de pasar por loca, pero él sabe mejor que nadie lo que está pasando por mi cabeza, mis sentimientos y el dolor de tener que enfrentarme a mi pasado, pero eso me no me hace menos mujer, menos fuerte y quizás el hecho de estar aquí me hace sentirme más liberada.
Contemos el tiempo de ello.
-Hemos llegado- la mujer mira por su espejo retrovisor y asiento sin querer salir del auto. Veo el edificio y cierro mis ojos antes de pasar el dinero.
-Gracias- murmuro y ella asiente.
La manilla en mi mano es pesada, pero aun así la abro y salgo del coche, cierro la puerta y solo escucho detrás de mí es el sonido del auto alejándose cada vez mas de mí.
La entrada esta remodelada, pero incluso la banca en donde lo espere aquella noche junto a la Señora Harris está en el mismo lugar, incluso esta con su acabada pintura. Aprieto mi mano en uno de los bolsillos y tomo la llave aunque no la saco de él.
Alex tenía como destino encontrar de nuevo el departamento, al parecer nadie se había atrevido a entrar luego de aquella noche, nadie invadió la propiedad privada porque era nuestra propiedad, la habíamos adquirido con todo y sus papeles, Alex pago las cuentas atrasadas pero seguía siendo nuestro.
O mío, por lo menos.
Me abro paso entre las puertas y veo a unas personas caminar para salir de él, un hombre de seguridad me ve pero no dice nada cuando voy directo al ascensor, se supone que debe pedir la identificación pero el parece más preocupado del pequeño televisor en la esquina de su escritorio.
Entro al ascensor pero todo es tan opaco, la luz es casi un destello amarillo, el edificio ya no es nada de lo que era hace cinco años, y es sorprendente por lo céntrico que es, apretó el botón y dejo que las puertas se cierren conmigo dentro, doy un último vistazo al hombre que ni siquiera me da una segunda mirada y se cierran.
Sube poco a poco, veo la barra al costado y no puedo evitar tocarla con suavidad recordando el pequeño lugar que fue testigo de innumerables desastres y ataques de amor.
Las puertas se abren y ahora estoy frente a frente con la puerta de mis recuerdos, el mismo color caoba acabado, sonrió porque él nunca quiso pintarla, no tenía tiempo de sobra para niñerías y tonterías.
Tomo una bocanada de aire para luego dejarla salir, meto la llave en el bolsillo de mi chaqueta y saco el par de llaves en un solo aro con una pequeña torre Eiffel de adorno. Meto la llave y la giro logrando saber que aún recuerdo cual es la llave de mi primer departamento.
Abro la puerta y mis pasos quedan estáticos, siento las náuseas llegar a mi garganta antes de pisar dentro de este horroroso lugar, ahora entiendo porque Alex me estaba prohibiendo venir a toda costa, el sí entro al lugar a sacarme aquella noche, pero no se cuentas veces más lo abra hecho, por ahora creo que ninguna porque no puedo creer que el dejara todo como esta.
Cierro mis ojos tratando de calmar las náuseas y entro al departamento cerrando la puerta detrás de mí luego de que una persona saliera del ascensor.
Golpeo mi espalda con la puerta dejándome caer en ella, miro todo a mi alrededor, el desastre es inminente y no sabía que tan malo se podría ver, ni siquiera tengo el recuerdo completo de cómo estaba el departamento al final de esa batalla.
Pero ahora, ahora está delante de mí como un cuadro que no se puede borrar, como uno que está marcado en cada esquina dejando su huella perfectamente ubicada, con una firma de tinta indeleble del cual no sé qué usar para quitar.
La sangre seca esta por todos lados, incluso en donde no sabias que pueden llegar. Miro al techo y las pequeñas gotas están secas.
¿Puede durar tanto una sangre seca? No lo sé con claridad, pero las manchas están opacas, y sin embargo están allí.
Camino como puedo entre los restos de cristales y madera partida, sobre la sangre seca de la alfombra y la del suelo, el regado en la pared es casi perfecto y sorprendente.
-¿Toda fue mía?- me hago la pregunta cuando he llegado al ventanal que está oculto por una cortina oscura, evitando que alguien pueda ver dentro del lugar –Cortesía de Trevor- sonrió ante su estupidez y las abro.
El sol entra directamente a todo lo que es el lugar, es incluso peor viéndose con luz, alzo mi ceja y me recuesto en las ventanas cerradas, el olor es incluso un poco más abrumador, así que trato de abrir las ventanas para que salga lo que pueda de él.
Recorro con mi mirada todo el lugar, voy a la cocina y todo esta vacío, imagino que han de sacar todo antes que se dañe, pero aun en la alacena está el frasco de mermelada y los duraznos en almíbar.
-Se cuanto lo detestabas- muerdo mi labio y lo bajo. Imagino ya han de haber expirado pero qué más da.
Los cuchillos estaban incompletos pero recuerdo que uno de ellos había quedado debajo de uno de los sofás.
Saco una de las sillas que habían quedado en buen estado del comedor y me siento observando todo el lugar. El florero aún estaba en la esquina estrellado, la vajilla tirada por doquier, quizás hasta restos de comidas están por todo el lugar.
Muerdo mi lengua y aun observando el rastro de sangre por el suelo decido ir hacia las habitaciones, quizás en donde todo había iniciado. Las paredes aún tenían marcas de sangre de mis manos, rastros de los cinco dedos, tengo la tentación de pasar mi mano por encima de ellos pero no lo hago, me quedo mirando tocando superficialmente, incluso ni siquiera llego a poner mis dedos en la pared sucia.
Abro la puerta de la habitación luego de sacar un pañuelo de mi bolsillo y todo es incluso más desastroso.
¿Cómo es que nadie investigo todo esto? Sonrió porque a ellos no le interesaba, a la empresa de Trevor tampoco, así que fue fácil para ellos simplemente ocultar todo el suceso. No es de sospechar que ni siquiera el departamento estuviera a su nombre, dejando todo casi como algo al azar.
Al azar, vaya palabra tan cruel, dura y llena de mierda.
Abro uno de los cajones que estaban intactos y los veo vacíos, abro incluso el closet y el lado de mi ropa estaba como siempre, ordenado y pulcro, lleno de polvo por todos lados, llevo mi mano a mi nariz para no absorber las medulas de polvo, por lo menos no la gran mayoría de ellas.
Me agacho hacia mis zapatos y tomo una caja en particular, la arrastro hacia mí y la abro como si todos mis secretos estuvieran escondidos.
Un pequeño cuaderno azul marino y un montón de fotografías.
Trevor, Dannia, Flor, Alex, mis padres, mi graduación, Mirtha. Personas que han pasado por mi vida y al parecer todavía deben seguir en ellas, un montón de fotografías que tome con mi polaroid. La alzo y paso mis dedos sobre su lente.
-Tantos recuerdos- sonrió ante eso. Me levanto con la caja en mis manos mirando todo dentro del lugar, salgo y cierro la puerta del closet, la puerta de la habitación, cierto la ventana, las cortinas y luego salgo el departamento.
Paso llave y subo al ascensor, llevándome conmigo lo único que necesito en este momento, lo demás podrá esperar, porque la soltura con que lo tendré rogando por su vida, será tan gratificante que ni siquiera sus suplicas serán escuchadas.
El hombre no me mira cuando salgo, y de nuevo el aire limpio llena mis pulmones, miro hacia una pequeña plaza pero sé que no estaré allí, que necesito volver a casa, a un lugar en donde nadie pueda reconocerme, aunque dudo que alguien pueda recordar a una persona que prácticamente ha desaparecido de la faz de la tierra.
Abro la puerta del departamento, la caja apretada en mi pecho como no queriendo que nadie toque nada de ella solo yo, Alex no está, todo está vacío y silencioso, agradezco esto por el momento, porque no sabría cómo abordarlo con Alex a mi lado.
Dejo la caja encima de la mesa, me quito la chaqueta y cuando voy a lavar los platos de la mañana me encuentro con que están limpios, miro de nuevo hacia la mesa y abro la caja, saco solo las fotografías de Trevor, no importa quien más está en la foto, simplemente lo necesito a él en este momento.
Camino a la habitación y busco entre los cajones lo que me sirva de marcadores, cuando no encuentro me voy a la de Alex y reviso hasta encontrar uno de color rojo, camino hasta el comedor y tacho todos los rostros de los acompañantes en las fotografías.
Dejo la caja en la esquina y ordeno todas las fotografías encima de la mesa, me cruzo de brazos mirándole sonreír como si nunca hubiera hecho nada.
El teléfono del departamento comienza a sonar, me tomo el atrevimiento de acercarme a tomarlo, se supone que nadie sabe el número de este lugar, Alex había sido explicativo hasta más no poder en decir que nadie sabía de este lugar, así que solo puede ser una persona, o un conteo breve de personas.
-Buenas- digo con suavidad y algo de miedo.
-¿Cómo sigues mi chica perfecta?- la voz dulce de Michelle me hace sonreír.
-¿Cómo sigues tu luego de tu jornada?- le hago la pregunta y ella suelta una risita que puedo escuchar.
-¿Un café?- muerdo mi mejilla interna viendo hacia la mesa con las fotografías ordenadas por días.
-Un café sería perfecto, necesito un momento con la única persona capaz de mantenerme con la mente cuerda- confieso causando que me lance otra risita.
Sonrió porque no puedo evitar pensar todo lo que pasa por mi cabeza ahora.
-Michelle- la llamo y escucho un leve murmuro para hacerme saber que ella aún está allí -¿Qué piensas de la venganza?- hago la pregunta y solo puedo escuchar un dulce suspiro.
-Curiosa pregunta, pero tengo la perspectiva desde otro ángulo- muerdo mi labio –Aunque todo tiene que tener un porque, no creo que deba llegar a tanto- alzo mi ceja.
-¿Incluso si te muestro lo peor y sobrevives a ello?- chasquea.
-Tendría que ser muy horroroso Lili ¿Por qué me preguntas eso?- sonrió tomando la fotografía que tenía con Trevor y la rasgo por la mitad.
-Es solo tengo el dulce recuerdo de mi amargo amor-