Capítulo VI «Eres un buen chico»

3052 Palabras
-Señorita McFavior- me giro para encontrarme con el pequeño William. Sus tiernas mejillas regordetas están rojas por el frio que nos está rodeando. -¿Qué ocurre?- acaricio su cabello con suavidad al tiempo que lo veo sonreír por las caricias que le estoy proporcionando. -Necesito su ayuda- me quedo un poco intrigada. Algo muy característico de William es que es un niño muy perspicaz y si no necesita ayuda para cualquiera situación o idea que se le cruce por la cabeza no la pedirá, así que el aparezca de esta forma a pedirme ayuda me hace cuestionar sobre lo que el desee hacer. Alzo mi ceja y él sonríe en grande, sus ojitos se cierran dejando dos pequeñas líneas, aprieto ligeramente su mejilla y el suelta una risita. -No estás aquí para algo tranquilo. Te conozco William ¿Qué estas tramando?- me agacho para poder estar más cerca de él, pero se inmuta y se aleja. Caigo de rodillas y miro a los costados cuando el lleva su dedo índice a sus labios para que haga silencio, luego toma mi mano y tira de mi logrando que me levante rápidamente y lo siga a la dirección que quiere que vaya. Veo los pasillos y luego me estoy imaginando ya lo que quiere el pequeño William, una sonrisa aparece en mis labios pero trato de camuflajearla cuando él se gira a mirarme, yo miro a los dados como queriendo decirle que le estoy cuidando las espalda. Un par de mi minutos más tardes veo el pasillo y al pequeño niño con determinación. -¿Qué es lo que quieres hacer? Pequeño fortachón- tiro de su mano antes de llegar a la puerta. -Si le digo ahora no podre culminar, necesito que lo vea y luego me ayude- alzo mis cejas cerrando mis ojos y luego lo enfoco. -Está bien- asiento y caminamos hasta la puerta que ha estado buscando. -Ella es Raquel. Tiene 12 años al igual que yo, señorita McFavior. Y me gusta-  sus palabras son casi susurradas mientras vemos hacia donde está la pequeña Raquel. Sus palabras están cargadas de sentimientos, y aunque es muy pequeño para eso, el brillo en sus ojos me hace cuestionar la edad de este niño. Me agacho junto a él y me quedo viendo su rostro y la manera en que la está mirando. Adoración. Eso es lo que logro ver en los ojos del William cuando mira a Raquel. No puedo evitar sentir una calidez en mi pecho, sus sentimientos son puros y solo quiere que ella le guste, estoy segura de eso. Lo que William no sabes es que Raquel le ha hecho una tarjeta de cumpleaños diciéndole que también le gusta, hace un par de días la ayude a terminarla, quería unos corazones y algunas calcomanías que trate de conseguírselas. Todo era sorpresa, pero ahora al ver al pequeño William mirarla con adoración, me hace sentir alegre que él será correspondido, y recibirá ese primer amor, y nunca sabremos si será su último. -¿Qué es lo que deseas hacer?- le hago la pregunta en un suave susurro y él se gira un momento a mirarme con sus ojitos brillantes. -Yo solo, solo quiero que Raquel me quiera, Señorita McFavior- sus palabras hacen que todo en mi interior se mueva. -Vamos- le tomo la mano luego de levantarme y salir de aquel pasillo. Alejándonos cada vez más de la puerta en donde estaba ella, vi a lo lejos una banca y ambos tomamos asientos, uno al lado del otro, aun en silencio -¿Qué es lo que quieres hacer?- le vuelvo hacer la pregunta mientras le acaricio su cabello. -No lo sé, usted es una adulta, usted debe tener más conocimiento sobre esto señorita McFavior- asiento y luego le dedico una sonrisa. -Existen muchas maneras de enamorar una chica William, pero hasta ahora solo conozco lo que hacen los adultos- le digo tratando de no rendirme. -Claro, ustedes tienen dinero- hace un puchero y se cruza de brazos mirando hacia el frente. No puedo dejar de mirarle y niego. Los niños sueltan cada cosa que se les viene a la mente, es aquello una de las cosas más hermosas que ellos tienen, no se inhiben, no lo piensan y solo actúan, algo que no está haciendo William porque esta enfurruñado por lo que pasa a su alrededor. -No solo existen cosas de adultos y tampoco todo es dinero- tomo su mano entre la mía y acaricio su mejilla. -No sé qué hacer, solo yo…- descruza sus brazos y deja caer su cabeza hacia atrás y fija su mirada en mí. -¿Qué tal si vamos a dónde Michelle? Ella siempre tiene alguna cosa guardada y muchas ideas ¿Te parece?- la pregunta hace que sus ojitos vuelvan a brillar, se levanta de golpe de la banca y tira de mi mano. -Ustedes serán mi salvación- me levanto a toda prisa mientras siento su mano seguir tirando de la mía para ir por los pasillos. -Déjame guiarte que Michelle no está por aquí- tiro ahora de su manita y él se detiene, mira por los pasillo –Solo no seas impaciente Will- me agacho y le tomo de las mejillas –Todo va a pasar, solo debes ser paciente y tú sabes muy bien sobre eso ¿Verdad?- el asiente y besa mi mejilla. -Gracias por ayudarme señorita McFavior- -Vamos- me levanto y caminos por unos pasillos con total calma mientras él hablaba de un montón de cosas. Los niños siempre serán, un hermoso lugar para estar.   -¿Qué los trae por acá?- la voz dulce de Michelle nos hace sonreír a los dos. La mano de Will se aprieta en la mía e hincha su pecho de orgullo cuando esta por hablar. -Quiero conquistar a Raquel y necesito su ayuda. Señorita- su sonrisa me hace sonreír. Michelle alza su vista de William hacia mí, ella sonríe alzando sus cejas y yo me encojo de hombros. Michelle también ayudo a Raquel para hacerle su tarjeta, pero a ninguna nos incumbe hablar sobre ese regalo misterioso de la pequeña niña al pequeño niño. -Entonces habéis llegado al lugar indicado- ella nos hace un además para que le sigamos, el me mira como asintiendo a que hemos tomado la decisión correcta y tira de mi mano para que sigamos a nuestra amiga -¿Tienes algo en mente? ¿Algún color en específico o figura?- Michelle se gira para mirarnos mientras espera las indicaciones. -Color verde y ama los koalas ¿Podemos hacer algo con esa información?- el pregunta soltando mi mano y enlazando sus dos manos mientras se balancea con sus talones. -Siempre es de ayuda, tomen asientos mis queridos compañeros- tomo dos de las sillas pequeñas y nos sentamos en la mesa que usan los niños pequeños, ambos esperando pacientemente a que ella aparezca con todas las cosas. -Fue una buena idea- susurra acercándose a mí. Asiento en una afirmación silenciosa. -Tenemos todo esto, pero también necesito que seas tú quien lo haga, es un regalo personal, pequeño Will- -¿Cómo es el amor?- el pregunta y ambas nos observamos. -¿Porque mejor Lili no nos cuenta como fue cuando le presento a Trevor a sus padres?- alzo mis cejas y Will abre su boca y asiente con euforia. -Quizás eso me ayude a saber cómo presentar a mi Raquel con mi familia- el mueve su cabeza esperando y dejo salir un suspiro.   Hace 7 años y 9 meses… «Mi habitación se está volviendo más pequeña, o quizás se deba a que mi desesperación me esta carcomiendo. Mis pasos no se han detenido, estoy de un lado a otro y en algunos instantes he caído en la cama casi al borde del desespero. Dejo salir una bocanada de aire y trato de relajarme, ya no me puedo volver a bañar porque llevo un conteo de tres baños y ya me he cambiado y maquillado. El reloj en la parte superior de la pared frente a la cama me hace saber que faltan por lo menos unos 15 minutos para que Trevor aparezca. Ambos no somos nada oficial, es un amigo en potencia, algo así habíamos acordados, y queremos tener la aprobación primero de nuestras familias antes de dar el siguiente paso, queremos tener la bendición y aunque suene estúpido, porque lo hemos hablado, tenemos la sensatez de nuestro lado. Luego de una buena aprobación podemos tener el paso libre a una propuesta de noviazgo, o algo así. El sonido del timbre me saca de mis pensamientos y miro el reloj, han pasado solamente unos cinco minutos, puede ser otra persona, pero conociendo a Trevor, es más seguro que sea él. Suele ser un chico puntual, e incluso llega antes. Salgo de la habitación y bajo las escaleras con rapidez, mi padre está por abrir la puerta y aunque me ve por el rabillo del ojo, la abre. Mis pasos se frenan y mis ojos se cierran, aprieto mis labios y los abro cuando siento la mano de alguien en mi hombro. -Te han ganado- me murmura una voz gruesa cerca de mi oído. Alexey se está por burlar mi expresión, pero antes de que diga algo tonto, golpeo su abdomen con mi codo causando que él se doble no solo de dolor, sino también de risa cuando ambos escuchamos la conversación. -¿Quién eres tú? ¿Por qué pareces un delincuente?- Alexey se queda perplejo y lo veo esconder su rostro detrás de mi cuerpo para soltar la carcajada que estaba aguantándose. -Soy Trevor, el amigo de Lilith y no soy un delincuente, señor McFavior- sus palabras son suaves y determinadas. -Por lo menos paso el primer obstáculo- mi hermano me guiña y va hacia la cocina, mi madre nos está esperando y estoy segura que reprenderá a mi padre por su actitud infantil. -Adelante- la puerta se abre un poco más y es momento para que ambos me vean. Trevor pasa delante de mi padre con una mueca en sus labios, mientras mi padre tiene una sonrisa en sus labios que quita luego que Trevor se gire a verle. -No la tienes fácil, niño- cierra la puerta y apunta hacia la cocina –Y la comida de mi esposa nunca se hace esperar- dejo salir un suspiro y lo veo entrar. -Hola- aprieto mis labios mientras el sonríe algo avergonzado. -Creo que no le guste- niego con algo de vergüenza. -Solo está actuando, se tú mismo- el asiente y deja un beso en mi mejilla. -Estas hermosa, cosita bonita- dejo un beso en su mejilla y ambos pasamos al cometedor bajo la mirada de mi familia. -Un gusto conocerte Trevor, soy la madre de Lili- mi madre es más imparcial y le extiende la mano  Trevor. El aun cohibido la toma –No te asustes- le guiña y nos apunta los asientos delante de ella y mi hermano, mi padre está en la punta de la mesa y luego estoy yo seguida de Trevor que aplana un poco más sus pantalones negros de vestir. -¿Qué estudias?- las preguntas de rutinas me hacen girar los ojos, aun así, trato de que mi padre no vea mi acción. Alexey se ríe mientras está tomando un trozo de pan para picar. Mi madre se encarga de servir lo básico y luego cada quien va tomando lo que le apetezca.»   Fin del Flashback   -¿Su padre era muy rudo?- la pregunta de William me hace reír un poco y niego. -No, él era estricto a su manera, siempre trataba de cuidarme, por lo menos la mayoría del tiempo- me encojo de hombros bajo la mirada ambos que me están viendo como si fuera lo  más asombroso que existe. -¿Usted cree que su padre sea como el de Raquel? Ya sabe- el agita su mano en ademan. Michelle y yo estamos por reírnos por la expresión tan adulta que está usando Will –Las mujeres bonitas siempre tienen padre protectoresm, y Raquel es hermosa- alaga a la niña mientras sus mejillas enrojecen. -No te quites merito- dice Michelle, ambas nos reímos por la mueca del chico. -Eres hermoso y tus mejillas tienen encanto. Lo más seguro es que ya la caigas bien al padre de Raquel- ambas nos encojemos de hombros. -Puede ser, no es como Trevor que apenas lo van a conocer ¿Verdad? Porque a mí ya me conocen- el asiente a sus palabras, niego porque está muy seguro de lo que dice. Yo aprovecho de tomar un papel color rojo y hago un pequeño corazón y luego tomo las tijeras para recortar varios de ellos al mismo tiempo. Michelle alza su rostro del pequeño koala que estaba dibujando. -¿Y cómo termino esa cena de presentación? ¿Lo aceptaron?- dejo salir un suspiro y me quedo mirándola. -Algo así-     Flashback   «-¿Cómo que eres hijo único?- mi padre pregunta. Según el semblante que está usando ahora, ya ha bajado los escudos, se ve más hogareño, se ve más mi padre en una cena normal en nuestra casa, no esta tan rígido y sus preguntas ya no son tan rudas. -Mis padres dicen que uno puede tenerlo todo- el murmura dejando los cubiertos sobre el plato con sutileza. -¿Y tú que piensas de eso?- su pregunta me parece algo intrigante. -Que dos es mejor que uno- mi padre alza su ceja y hace un ademan con la mano –Siempre tendrá a alguien ¿No?- mi padre niega. -No todos los hermanos son buenos hermanos, Trevor. Dos hijos no garantiza unión- toma un poco de agua antes de hablar –La crianza si, ser buenos padres también- mi madre ve a mi padre y sonríe mientras toma un pequeño trozo de pan y lo pasa por encima del plato en un gesto ajeno. Cada quien tiene diferentes costumbres, mi madre hace eso cuando tiene la atención en la otra persona, es como si forma de escuchar y no interrumpir. Mi hermano suele hacer lo mismo que mi madre, un gesto despreocupado de pasar un poco de pan sobre la parte que el plato un tiene algo de la salsa y luego lo come como si fuera algo cotidiano. Mi padre y yo, tenemos el mismo gesto, ambos pasamos nuestro dedo medio y anular sobre el borde del vaso, al igual que mi madre y hermano, es un gesto despreocupado basándonos en la atención, también puede ser cuando estás perdido en tus pensamientos. Ahora mismo hago el gesto cuando veo a mi padre dejar su vaso encima de la mesa. -Entiendo- dice Trevor sin saber a dónde mirar. -No eres un mal chico, pero te lo voy a decir ahora mismo- la voz de mi padre es casi una octava más baja –No tengo que esperar que mis chicas salgan de la mesa, o que mi hijo lo tome a mal- empieza a pasar su dedo por encima del vaso –Si le haces algo a mi chica te matare- la sonrisa en los labios de mi padre es como si nos comentara que el clima estará frio por la noche. La calidez de sus palabras nos hace estremecer, no solo a Trevor. Mi madre muerde la parte interna de su mejilla como suelo hacer yo y Alexey sonríe ante las palabras de mi padre. -Se cavar- murmura mi hermano. Cierro mis ojos y espero patearlo debajo de la mesa pero no puedo. -Prometo ser un buen chico para ella- dice con determinación y mi madre deja salir un suspiro. -Espero eso de tu parte Trevor- el asiente. Todos nos levantamos de la mesa y ayudamos a mi madre a recoger los platos. -No eres un mal chico, ya te lo he dicho. Solo has feliz a mi niña ¿Bien? ¿Puedes hacer eso?- mi padre comenta cuando estamos saliendo de la cocina y el asiente. -Lo hare con mi vida- sus palabras son sinceras. Mi padre se gira y se pierde por la habitación de camino al living, seguramente vera algo en la televisión. -Creo que es momento de irme- él dice con suavidad y le acompaño a la puerta. -Gracias por venir y lamento cada una de las preguntas- miro hacia el suelo con algo de vergüenza. La mano de Trevor toma mi mentón y me sube el rostro, la sonrisa está en sus labios y luego me atrae hacia el para darme un abrazo. Paso mis manos por su espalda encima de su camisa de vestir color azul marino y nos quedamos un rato abrazándonos. -Ellos tienen razón, debo cuidar de ti- niego y dejo un beso en su mejilla antes de separarme completamente de él. Sus pasos son ligeros mientras camina hacia su auto, está estacionado en la calle, le veo dar la vuelta y alza su mano cuando esta por subirse, la agita un poco más antes de cerrar su puerta y arrancar el auto, me lanza un beso en la distancia y se pierde por las calles lejos de nuestra casa.»   Fin del flashback   -Su padre parece un  buen hombre, señorita McFavior- asiento a sus palabras. -Lo es Will, mi padre es un gran hombre, cada uno tiene sus defectos pero el mío es especial para mí, así como el tuyo para ti- digo revolviendo su cabello. -Como el mío para mí- dice Michelle. Ambos sonreímos hacia ella. Su padre había fallecido hace algunos años, aun le dolía, pero encontraba la manera de poder hablar con él cada que podía, era su rayito de luz y su razón de vivir, la razón de cumplir sus sueños. -Nuestros padres son maravilloso- digo tomando la mano de Michelle. -¿Creen que le guste?- William alza la tarjeta verde con corazón y el koala. Cuando la abre tiene una escritura un poco torpe pero adorable. -Claro que si campeón, a ella le encantara- -¿Cuándo se la piensas dar?- le pregunta Michelle limpiando sus manos. -El día de mi cumpleaños- ambos nos vemos y reímos ante ello. -Día perfecto- beso su frente y seguimos guardando todo poco a poco.       “Que las estrellas vean tu luz. Y que el cielo sea testigo de cuanto te quiero” Con amor, William.
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