Capítulo VIII «Un poco fuerte»

3122 Palabras
¿Cómo es que termine de este modo? ¿Cómo acabe mirando a la nada mientras el frio real de la noche me cubre? Siento la pesadez de mis lágrimas bajar por mi rostro, lagrimas que no pueden se calladas o silenciadas, cada una de ellas cargada de un sentimiento que no tiene una descripción completa, lágrimas de sentimientos reprimidos. Ahora viendo a la nada en medio de la oscuridad me estoy dando cuenta de lo sola que me veo en este instante, de lo desolada en medio de las personas.  Quizás siempre lo estuve y ahora que es me estoy dando cuenta, viendo la realidad que me embarga. ¿Qué es lo que se supone que debo hacer ahora? ¿A dónde debo mirar? ¿Hacia donde debo correr? No se supone que la vida para mí sería más sencilla, que sería más amable, que sería más querida. ¡Maldita burbuja que me cree! Pensando que m futuro sería mejor. Dejo que mis lágrimas bajen, que no se detengan, que no se contengan, necesito llorar, llorar como una niña pequeña cuando me rompía la rodilla por culpa de no saber manejar bicicleta, necesito llorar como si no hubiera un mañana y tal vez con eso, contribuir un poco de lo que no tengo. Necesito abrir mi corazón y dejar que lo amargo se aparte, sea extraído, apartado o quemado, necesito que mi vida vuelta a tener colores pasteles ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Qué tengo que hacer para no llorar en este momento de dolor? El rastro de ellas es mucho más de lo que puedo soportar, es mucho más de lo que puedo imaginar, se supone que llorar no soluciona nada. -¿Cuántos problemas solucionaste llorando? Hazme un conteo- Esas eran las palabras que siempre retumbaban en mi cabeza cuando lloraba sin control. Ahora también es mi presente ¿Qué tanto soluciono? Obviamente nada, no soluciono ninguno de mis pasares, sigo están sola llorándole a la nada, sigo estando desolada en medio de la nada mirando al vacío porque no puedo ver en la oscuridad, pero puedo sentir la grama debajo de mis manos, la humedad de ellas haciéndome saber que quizás no soy la única que ha llorado esta noche. Me levanto con todo el dolor de mi cuerpo, con todo el malestar de mi ser, con todo el pesar de mi existencia y decido que pasar la noche afuera tomando el clima tan gélido como lo está, no calmara mi problemas y lo más seguro es que los empeorara. Me levanto y paso cada lado de mi albornos encima de mi cuerpo, cubriendo lo más que puedo de mi torso, abro la puerta de cristal y la cierro detrás de mí. Pero no puedo dar muchos pasos lejos de ella cuando mi espalda golpea la pared y no puedo detenerme. Mi cuerpo se resbala hasta el suelo, caigo sentada mientras sigo apretando mi albornoz en mi pecho para que nadie pueda destaparme, para que nadie pueda desnudar lo cubierta que estoy, lo apretó tanto que no puedo soltar más mis manos de lo entumecidas que están. Dejo caer mi cabeza hacia atrás, mis lágrimas se hacen más constantes y el leve sollozo de hace un llanto agudo y fuerte, no puedo detenerme, no puedo ver bien, y tampoco respirar correctamente. Me siento ahogada y aun así no puedo moverme. Mi dolor me está sobrepasando, me está catapultando al peor momento de mi vida, a la pero sensación y el malestar en mi pecho me hace sentir débil. No puedo creer que de mi aun existan lágrimas, pero ahora es todo un hecho, más cuando me estoy  resbalando por la pared abrazando a mi cuerpo, cuando mi mejilla impacta en el frio suelo y no detengo mis hipidos violentos que me llevan al desmayo. Y quizás allí nadie me pueda despertar.   -Cariño- la suave voz de Michelle me hace despertar. -¿Cómo estás?- tiene esa mirada triste y esa sensación de que algo ha pasado y no me he dado cuenta. -Hola- trato de decir pero siento mi boca demasiado seca. -¿Estas bien?- me pregunta mirando un poco hacia mis ojos y me acerca un poco el agua para sorberla. -Si- es lo único que murmuro antes de sorber un poco de agua, dejo caer de nuevo mi cuerpo débil en la cama y miro al techo. -Te hemos encontrado en el pasillo- dice ella con total calma tomando mi mano. -¿Encontrado?- hago la pregunta mientras llevo mi mano hacia mi frente, siento un fuerte dolor en mi cabeza que no me loe estoy aguantado. -Tú hermano y yo- asiento a sus palabras hasta que veo a mi hermano entrar. -Un buen susto- dice el que sus brazos cruzados apoyado en la puerta. -Lo siento- bajo mi mirada hacia mis manos. -Eso no es lo que me preocupa Lili, lo único bueno es que estas aquí- niego mirando a mi costado. -Cariño, nosotros te amamos, y lo único que necesitamos saber es que estas bien ¿Entiendes eso?- Michelle trata de quitarle todo el hierro a la conversación, puedo notarlo por la forma en que modula y su tono de voz bajo una octava para sonar más tranquila. -Lo sé, lo sé- digo con algo de  molestia contenida –Solo me es complicado- murmuro tratando de incorporarme. Michelle me ayuda a sentarme un poco antes de quitar de mis piernas la sabana que me recubre. -Estabas  helada, nos ha costado que entraras en calor Lili- mi hermano es ahora el que se acerca y me toma de las mejillas para alzar mi rostro y así verlo frente a frente –No sabía por dónde buscarte, cuando te levantaste tan rápido no supe hacia donde habías corrido- se sienta a mi lado tomando mi mano. -No es malo que corras, que te pierdas y busques un momento de soledad- Michelle se sienta a mi otro lado –Solo no nos dejes con esta preocupación- mi suspiro no los convence del todo y a mí tampoco, si les soy sincero –Solo eso, cariño- acaricia mi cabello. -Debes comer ¿Vienes con nosotros?- me pregunta mi hermano.   -¿Qué desean ordenar?- la voz conocida me hace sonreír –Chicas, caballero- le dice a mi hermano y este sonríe negando. -Vamos por unas tostadas con jamón y queso ¿Tienen?- pregunta mi hermano y el asiente. Está sirviendo unas cuantas en las bandejas –Unos jugos y unas galletas, por favor- termina de decir. Me quedo mirando a los costados como buscando o esperando que algo más pase, pero sé que nada podrá ocurrirme en este lugar, nadie podrá tocarme en este momento. El brazo de mi hermano me atrae y aprieta hacia él, deja un beso en mi mejilla y saca el dinero para pagar nuestro desayuno, los tres tomamos nuestras bandejas y localizamos una mesa alejada de todos y nos sentamos. La vista es bonita, se puede ver la naturaleza desde aquí, y aunque el bullicio es casi inexistente, es bastante agradable estar ahora sentados aquí, lejos de todos. -Lili- la voz de Michelle me hace apartar la mirada de todo el exterior y enfocar en las personas que me están acompañando en este momento. -Dime- doy un mordisco a la tostada. -¿Qué soñaste?- me quedo mirándole un momento y luego aparto la mirada de ella para volver a ver la naturaleza en el exterior, vuelvo a morder y dejo la mesa en silencio, tomo un sorbo de juego y parto un poco la galleta para probarla. -Esta deliciosa- digo alzando el otro pequeño trozo y ambos asienten a mi acotación. Michelle hace una mueca con sus labios y luego sigue en lo suyo, sé que está viendo a mi hermano tratando de buscar una respuesta, algo que ni siquiera sabe con totalidad. Mi hermano es bastante astuto, y él debe asumir lo que soñé, pero no se atrevería a decir nada. No somos gemelos, no somos morochos, pero hemos descubierto que ambos podemos sentir al otro como si lo fuéramos, es una cosa increíble que nadie más que nosotros y nuestros padres conocen.     Hace 7 años y 1 mes…   «Quizás muchos no entiendan nuestra relación, tampoco es que me moleste, hemos estado saliendo ya por un par de meses y quizás en otros pocos más cumpliremos nuestro primer año.  Estoy  a poco tiempo de graduarme y Trevor ya lo ha hecho hace tres meses, su graduación fue hermosa y adorable, muy familiar junto a sus padres. Puedo decir que casi cumplimos nuestros sueños, él ha entrado a trabajar de una buena vez y yo ahora estoy tratando de coordinar nuestro tiempo, algunos piensan que es una locura por la forma en que nos tratamos, nadie puede creer que Trevor sea un buen chico y me ame enloquecidamente como lo hace. Aún está viviendo en la casa de sus padres, pero entre amos estamos en búsqueda de nuestro primer lugar para vivir, estamos por ir a ver un departamento en el centro de la ciudad, está cerca de la universidad, cerca de su trabajo y también estoy consciente de que una institución educativa puede ser más fácil de encontrar por esos lares. Así que solo tenemos que coordinar de nuevo nuestro tiempo para poder ver cada uno de ellos. La señora que nos ha pedido ser nuestra asesora trata de complacernos en los gustos, y aunque no ha sido para nada fácil porque no es solo un departamento céntrico, sino un departamento económico, por lo menos para poder iniciar nuestro mundo en pareja. Ahora estoy de camino a la universidad, tengo que entregar unos papeles para poder cerrar algunos expedientes y  si todo sale bien, tengo que ir a presentar mi trabajo final y así poder graduarme, he estado esforzándome el tiempo restante entre Trevor, entre mis estudios y mi familia para poder culminarla. Mi familia está orgullosa de mis planes, y uno de los más renuentes es mi hermano, quizás por el hecho de que irme significa alejarnos el tiempo necesario, y eso a él no le parece para nada gracioso.»   Fin del flashback   -¿Siempre fuiste así de protector con tu hermana?- Michelle le pregunta. El silencio que el emite nos hace sonreír porque es verdad, él siempre ha sido así. -Siempre ha buscado la forma de protegerme- confieso con él a mi lado. Lo veo dejar su mitad de galleta en mi bandeja y tomar la mitad de mi tostada, me rio porque sabe que no me la comería pero si quiero una galleta. -¿Puedo tener otra?- le hago la pregunta y el asiente. Lo veo levantarse de su puesto y camina de nuevo hacia el mostrador, lo vemos decir algo y sacar su billetera. -¿Alguna vez se aparta de ti?- Michelle me pregunta y yo sonrió. -Si lo hace, el problema es que cuando estuvo lejos de mí mucho tiempo, no quedamos para contarlo- le digo mirándola fijamente, mi expresión cambia a una más seria y vuelvo a girar mi rostro para ver la naturaleza hasta que siento a mi hermano sentase. -¿Alguna vez te apartas de mí?- le hago la pregunta que Michelle me ha hecho y el asiente y niega. -Lo suficiente para tener un  ojo encima de las personas que se les acerque- lo dice tan despreocupadamente que Michelle nos mira a ambos antes de morder su galleta. -Das miedo- dice ella y él sonríe ladeado. -Puede que sí, pero usted me cae bien- él le guiña y yo sonrió por el sonrojo en las mejillas de Michelle. -No te avergüences, no suele decir lo que siente tan rápido- alzo mi ceja y el golpea mi hombro. -¿Lograron ver el departamento?- pregunta Michelle y escucho el crujido a mi lado.     Flashback   «-¿Tienes tiempo para ver el departamento?- le hago la pregunta cuando con esta el teléfono. No responde de inmediato pero debe  ser porque está ocupado. -Hola cielo, si claro ¿A qué hora?- sus palabras son suaves aunque puedo escuchar unos gritos detrás de él. -Dime tu, no quiero interrumpir- le comento mientras paso mi dedo por encima de mi libro de estudio, trato de no hacer mucho ruido porque aún estoy en la biblioteca –Así le puedo decir a la asesora- completo y le escucho murmurar. -¿Qué tal a las 5? ¿Te va bien a ti también?- me pregunta y miro mi reloj.  Faltan unas dos horas para que se cumplan y a mí me va de maravilla. -Claro, termino de estudiar y nos vemos en el edificio Cunnin ¿Te parece?- le vuelvo a preguntar mientras tomo mi lápiz y marco lo que necesito del libro. -A las 5 en el edificio Cunnin, me tengo que ir cielo- me lanza un beso suave y cuelgo la llamada. No espero a que la hora se haga, así que tomo mis cosas cuando he escrito lo suficiente y decido ir de camino, quizás se me haga más lento a que a él porque debo tomar un solo transporte, pero él puede llegar a pie, o en tal caso en su auto. Recojo mis cosas y las guardo en mi mochila, me despido de la bibliotecaria y saludo algunas chicas de la asignatura que van entrando a la biblioteca. Camino a la parada y me siento con paciencia hasta que el autobús llega, no trato de pensar mucho las cosas cuando ya me he bajado, el trayecto es corto, pero esta mañana me ha tocado correr de un lado a otro y quizás mis piernas están un poco más cansadas que de costumbre. Busco una banca vacía y me quedo allí sentada, le marco a la asesora  por que se me ha olvidado, para mí es un milagro que no se moleste y me avisa que está cerca, que puede llegar en unos 10 minutos, los suficientes para poder pasar el tiempo jugando en mi teléfono. -Señorita McFavior- alzo la mirada y la Señora Harris esta tendiéndome la mano. -Buenas tardes, disculpe aun no llega Trevor- sueno un poco apenada pero ella sonríe como si no le disgustara. -No se preocupe, es muy puntual, seguramente vendrá en camino- asiento a lo que ella dice y caminamos hasta la entrada del edificio cuando el auto de Trevor se detuvo. -Siento la tardanza- él está fingiendo una sonrisa, y yo lo puedo notar aunque la señora Harris no lo haga –Cielo- una tensión en su voz me hace mantenerme en silencio. El deja un beso rápido en mis labios y caminamos hacia el ascensor siguiendo a la señora Harris, la mujer va ajena a nuestro tenso ambiente, quizás eso quiero creer, porque cuando nos subimos al ascensor ella nos permite subir primero y queda delante de nosotros. -Es económico, tiene dos habitaciones, dos baños, un living modesto, una cocina que tiene una media separación para un comedor- ella dice mirando hacia su carpeta –Es el primero en mi lista porque cumple con sus expectativas de contrato- ambos asentimos aunque no estamos viendo a la mujer. Efectivamente tiene razón, es pequeño pero no tanto, es modesto y los ventanales son inmensos, lo cual me termina atrayendo. Es sutil y se adapta a nuestro bolsillo. Trevor está mirando todo muy minucioso, la señora Harris está hablando con el mientras yo me quedo mirando poco a poco todo más superficialmente. Camino a la habitación principal, veo el baño y como esta ordenada, miro el ventanal y luego siento como la puerta se cierra. -¿Qué tienes?- le hago la pregunta cuando estamos solos en el lugar. -Nada- contesta rudo y seco. Aparta su mirada de mí y va al baño -¿Esta es una buena decisión?- su pregunta me deja un poco indecisa. -¿No eras tú el que se quería mudar?- le hago la pregunta evadiendo la otra –Tú me lo propusiste ¿Qué pasa ahora?- el aprieta su mandíbula. Sé que está molesto porque suele hacer eso cuando lo está. Dejo salir un suspiro y me giro. -Mírame cuando te hable- dice apretando sus dientes, su mano se aprieta en mi brazo y tira de mi para girarme, lo logra con algo de violencia y luego me suelta el brazo cuando siente la presión –Me molesta que no me mires, Lilith- se gira y luego vuelve a verme. -¿Qué pasa?- hago de nuevo la pregunta y el niega –Si no te gusta podemos ver otro y sino, podemos posponer el mudarnos- digo con calma aunque aún siento el apretón en mi brazo. -Nunca dije eso- sus dientes se aprietan y trago hondo. -Lo sé, pero es lo que estoy entendiendo- le respondo. -Deja de poner malditas palabras que no han salido de mis labios- el pasa su mano por su frente. Debe estar estresado, su trabajo es bastante absorbente. -Lo siento- bajo mi rostro y me giro. Aquella acción de mi parte no tarda mucho cuando el vuelve a tirar de mi brazo para girarme, sus ojos se abren y su nariz se ensancha. -¿Qué te dije?- me vuelve a decir alzando mi rostro. -Que te vea cuando hables- repito y el asiente –Lo siento, debes estar estresado y esto solo lo complica más- pido disculpas y el besa mi frente. La puerta de la habitación es tocada. -Adelante- dice el con calma y la mujer abre. -Lamento interrumpirlos- negamos con una sonrisa, su mano aun aprieta mi brazo y el solo disimula bajándola hacia mi espalda abaja. -No se preocupe- atino a decir sintiendo aun la presión más fuerte en el brazo. -Nos gusta este- dice él y no alzo la mirada para verlo sino que asiento a lo que dice. -Perfecto, podemos cerrar este contrato- dice la mujer y él se aparta de mi para caminar detrás de ella, luego gira su cabeza y me apunta para que lo siga. Indudablemente tendré una marca en mi brazo ese día.»   Fin del flashback     -Esa no es una actitud normal- dice Michelle y mi hermano tiene los puños apretados. -No me digas ¿Cómo lo sabes?- el sarcasmo en su voz es tajante. Hago una mueca y Michelle ladea una sonrisa. -Quizás estaba un poco cegada con algunas cosas- digo y mi hermano me mira –No podemos cambiar el pasado Alex, solo aprender de el- niega y se levanta. -Está molesto- dice Michelle y asiento. -Algunas cosas no se olvidan tan fácil- termino diciendo para ambas levantarnos, entregar las bandejas y perseguir a mi hermano para así yo poder llenarlo de besos.
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