Katherine. Sus labios sobre los míos, sus manos en mi cintura sostenida de esa forma posesiva, tan característico de él. Me sentía como si esto no fuera real y estas tres copas de champagne que tome antes de salir, me estuvieran haciendo mal a la cabeza, por eso me separé de él. Mis ojos grises se encontraron con los azules de Noah, su sonrisa arrogante, mi mano paso por su mejilla, delineando la curvatura de sus facciones, mi pulgar rozó sus labios hinchados. Sentí su mano tocar con suavidad la curvatura de mi cintura hasta llegar a mi trasero empujándome a estar más cerca suyo. Irreal, pero no, él estaba ahí. El hombre que se adueñó de mi corazón hace años y el mismo que me lástima mil veces, pero ahí estaba, otra vez entre sus brazos, olvidando el plan que había ideado hace meses co

