La reina quedó sorprendida por el reporte de los médicos. — ¿Embarazada? —Interrogó sin poder creerlo—. Es imposible, debe ser un error —Argumentó al médico. Después miró a la habitación de Banuqa. La princesa estaba sentada mirando encantada por la ventana. —Majestad, no es un error. Pensábamos lo mismo y por eso lo comprobamos varias veces. Es un hecho, la princesa está embarazada. La reina miró una vez más a su hija. — ¿Cómo pudo ser? —Interrogó en voz baja—. ¿Hace cuánto está embarazada? —Majestad, la princesa tiene tres meses de embarazo. No sabe que está embarazada. No le hemos informado. —Debemos decirle. Yo necesito saber quién es el padre —Comentó al médico con preocupación. —Sí, majestad. La reina negó con la cabeza. La princesa no podía estar emb

