Un mes más tarde. Macnuka preparó una deliciosa comida para la reina viuda. Era un enorme festín que nadie se atrevería a rechazar. Eso lo sabía muy bien la antigua esclava. —Llévale esto a la reina, revisa que todo vaya según lo planeado —Ordenó a su doncella. A su vez esta asintió. La doncella caminó a través de los pasillos luciendo una enorme sonrisa. Ella no solo estaba orgullosa por el plan ideado sino también porque ya pronto podría saborear la victoria junto con su ama. En poco tiempo llegó al palacio y entregó la comida al personal de la reina. —La dama Macnuka ha enviado este banquete para servirle a la reina —Avisó Los criados del palacio de la emperatriz recibieron la comida con una sonrisa incomoda. Después llevaron todos los platos ante la reina. —Majestad, esto l

