–¡Carlos! – exclamé sorprendida al verlo. – ¿Qué haces aquí? – le pregunto Dylan, con seriedad. –Estaba cerca, y, pasé a ver si Alina estaba en el edificio. – respondió él, sonrojándose, como si hubiese sido pillado infraganti. – Solo, para saludar. –Qué bonita sorpresa. – le dije, sonrojándome también. –Mi intención no era quedar como un acosador. – me dijo, creo que un poco avergonzado. – Aunque, ahora que me miro a mi mismo desde afuera, puede que no lo haya conseguido. –Un poco raro si que es. – le dijo Dylan, con cierta hostilidad. –No seas tonto. – le dije yo, a Carlos, tratando de tomar control de la situación. – Me ha encantado verte. Justo ahora, iba con Dylan a almorzar, si quieres puedes venirte con nosotros. Sentí a Dylan resoplar al escucharme invitar a Carlos a nuestr

