CARTA XCVII CECILIA VOLANGES A LA MARQUESA DE MERTEUIL ¡Ay, Dios mío, Marquesa, cuán afligida estoy, y cuán desgraciada soy! ¿Quién me consolará en mis penas? ;Quién me consolará en el embarazo en que me hallo? Es el señor Valmont… ¡Danceny! No, la idea de Danceny me desespera… ¿Cómo se lo contaré a usted? ¿Cómo se lo diré?… Yo no sé qué hacer… Sin embargo, mi corazón está repleto… y es necesario que me franquee con alguno, y usted es la única a quien puedo dirigirme, y en quien me atrevo a confiar. ¡Usted es tan buena para mí!, pero ahora no debe serlo, pues no lo merezco; ¿qué digo? no lo deseo. Todos me han manifestado mucho interés hoy… y todos han aumentado mi dolor. Yo sentía esto tanto más, cuanto no merecía que ose interesasen por mí. Repréndame usted, por el contrario; regáñeme

