CARTA LXXXVII LA MARQUESA DE MERTUEIL A LA SEÑORA DE VOLANGES Escribo a usted desde mi cama, mi querida y buena amiga. Un suceso, el más desagradable e imposible de prever, me ha puesto mala de susto y de pesadumbre. No es decir que tenga alguna cosa de que acusarme; pero es siempre tan sensible a una mujer honrada y que conserva la modestia conveniente a su sexo el atraer sobre ella la atención del público, que daría cuanto tengo por haber podido evitar esta desgraciada aventura, y aún no sé si tomaré el partido de irme al campo hasta que se olvide. Vea usted el caso. Encontré en casa de la maríscala de *** un cierto caballero Prevan, que conocerá usted seguramente de nombre y que no conocía yo de otro modo. Pero hallándome en aquella casa, tenía motivo, me parece, de creer que sería h

