CARTA LXXIX EL VIZCONDE DE VALMONT A LA MARQUESA DE MERTEUIL Contaba ir de caza esta mañana; pero hace un tiempo imposible. No tengo más lectura que una novela que aburriría a una colegiala. Almorzaremos dentro de dos horas lo más pronto. Así que voy a escribirle, a pesar de mi larga carta de ayer. Pero no la fastidiaré, porque voy hablarle del guapísimo Prevan. ¡Cómo! ¿no sabe acaso la famosa aventura que separó a las inseparables? Apostaría a que a la primera palabra la recuerda de pies a cabeza. Pero, vaya, pues que lo desea. Recuerda usted que todo París miraba con asombro que tres mujeres, las tres bonitas, las tres inteligentes y que podían tener las mismas pretensiones, estuviesen íntimamente ligadas entre sí desde su entrada en sociedad. Pareció al principio la causa su extremad

