CARTA LXXVIII LA PRESIDENTA DE TOURVEL AL VIZCONDE DE VALMONT Parece usted, señor, sorprendido de mi conducta y aún en poco está que no me pide cuenta como con derecho a vituperarme. Confieso que me creería más autorizada que usted a quejarme y a asombrarme; pero después de la negativa contenida en su última respuesta, he decidido encerrarme en una indiferencia que no deja lugar a instancias ni reproches. Sin embargo, como me pide aclaraciones, y gracias a Dios nada hay en mí que me impida hacérselas, voy a entrar una vez aún en explicaciones con usted. Quien leyera sus cartas me creería injusta o rara. Creo merecer que nadie se forme tal idea de mí y que usted, al menos, está en el caso de no adoptarla. Sin duda ha comprendido que necesitando mi justificación, me forzaba a recordar cua

