CARTA XXXVII LA PRESIDENTA DE TOURVEL A LA SEÑORA DE VOLANGES Muy señora mía: Me rindo a los consejos que una amiga como usted, se sirve darme. Acostumbrada a conformarme con su dictamen, lo estoy también a creer que está fundado en razón. Confieso, además, que el vizconde de Valmont debe ser con efecto infinitamente peligroso, si puede a la vez fingir de ser lo que parece aquí, y continúa siendo como usted lo pinta. Sea como fuere puesto que usted lo exige, le alejaré de mi lado; a lo menos, hare todo lo posible para ello; porque muchas veces las cosas más sencillas, vienen a ser, por la forma, las más embarazosas. Me parece impracticable el empeñar en ello a su tía; esta súplica sería una decepción respecto a ella y a su sobrino. No puedo toma: tampoco, sin repugnancia, el partido de

