CARTA XXXVI EL VIZCONDE DE VALMONT A LA PRESIDENTA DE TOURVEL (Con el sello de Dijon.) Muy señora mía: Su severidad aumenta de día en día, y si me atrevo a decírselo, parece que teme usted menos ser injusta, que ser indulgente. Después de haberme condenado sin oirme, ha debido concebir, en efecto, que le sería más fácil no leer mis razones que responder a ellas. Usted rehusa mis cartas con obstinación; y me las devuelve con desprecio. Me obliga, en fin, a recurrir al artificio, en el mismo momento en que mi único fin es convencerla de mi buena fe. La necesidad en que me ha puesto de defenderme bastará para excusar los medios que empleo. Por otra parte, convencido por la sinceridad de mis sentimientos, de que para justificarlos a sus ojos, basta el hacérselos conocer, he creído poder tom

