CARTA CXVI EL CABALLERO DANCENY A CECILIA DE VOLANGES Madame de Merteuil ha partido esta mañana; así, mi querida Cecilia, heme aquí privado del único placer que me quedaba en su ausencia: el de hablar de usted con nuestra común amiga. Desde hace algún tiempo me ha rogado que le diera ese nombre; y he accedido a ello con tanto más apresuramiento, cuanto por este medio me parecía aproximarme más a usted. ¡Dios mío, qué amable es esta mujer! ¡qué encanto sabe comunicar a la amistad! Me parece que este dulce sentimiento se embellece y dulcifica de cuanto rehusa al amor. ¡Si subiese cuánto la ama, y cómo se complace en oírme hablar de usted! Esto es lo que más me aficiona a ella sin duda. ¡Qué placer tan inmenso el vivir consagrado a dos mujeres tan amables, el pasar de las delicias del amor

