Hay que aprovechar las oportunidades y no perder el tiempo.
Día de adopción...
Lorena
Esto era complicado, jamás pensé que llegaría este momento, ¿pero y si no estoy lista?. No sé que decisión tomar, pero sé que quiero lo mejor para mí y si la vida se está apiadando de mí y quiere darme eso que tanto añoro. No lo sé muy bien, pero tengo que pensarlo muy bien.
— Yo, no sé que decir, pero quiero pensarlo, ¿puedo? — dije aun impresionada, porque sin duda lo estaba.
— Está bien, pero tranquila ¿si?.
— Si, solo que necesitó procesarlo.
Sin decir más, salí de ahí, me dirijo a los jardines traseros y suspiré con un poco de pesadez, esto es diferente y sobre todo nuevo, y si se decepciona?, o ¿qué vio en mí?, no soy tan interesante, no tengo mucho de especial.
En ese momento los recuerdos llegan a mi mente, mis ojos pican y una pequeña molestia en mi nariz se hace más grande, las lágrimas brotan sin ningún esfuerzo, el corazón me duele, el pecho me arde, la tristeza y el enojo se combinan de una manera tan lastimera que no puedo controlarla.
La decepción me abarca, mi pasado se proyecta en mi mente como una película, desde que tengo memoria, todos y cada uno de esos recuerdos me hieren mucho más, me tiro en el suelo y me abrazo a mi misma, no volverá a pasar me repito una y otra vez, no volverán a hacerme daño, y a él no lo volveré a ver.
Narrador Omnisciente
Y así es como suceden las cosas, así es el destino, una pequeña que añora una familia, que ha quedado sola sin siquiera hacer algo malo, unos padres que no merecen nada y por eso pagan lo que han hecho y un bondadoso hombre que busca a quien proteger y amar como solo un padre puede.
La pequeña no hace más que llorar y recordar la desastrosa vida que llevo, todo lo malo y lo poco bueno que obtuvo de ella.
Preguntándose ¿Por qué a ella?, ¿qué pecado habrá cometido?, como para que la vida la trate de esta manera y es que ahora se da cuenta de la realidad de la vida, ella es dura y no importa si le debas o no, si eres chico o grande, ella lo hace, ella te enseña, de la mejor o de la peor forma, pero lo hace, la única persona que decide ser mucho más fuerte y sabia en experiencia lo decides tú.
Pasaron algunas horas y la noche llego sin dar aviso, la pequeña aún seguía a fuera, sin embargo, el frío la abrazó dándole a entender que ya era hora de regresar y más que nada tomar una decisión.
La pequeña se adentró y con su mano limpia todo rastro de lágrimas, pero aun de este modo se podía notar que había llorado, pues esta llevaba horas haciéndolo.
Con las pocas fuerzas externas, pero con mucha decisión y confianza, se dirigió al lugar del que había salido hace ya varias horas, con un poco de nerviosismo toco aquella puerta y al escuchar un Adelante, ella entró y una vez ahí se dio cuenta de que no había marcha a atrás.
Lorena
En cuanto entre me sentí nerviosa, pero estaba completamente decidida, todo cambiara para bien o eso espero.
El señor Demon se sorprendió al verme ahí y es que sé que no es una buena hora, pero quería tomar la decisión.
— Quiero que el señor Helmenton me adopte — dije sin tanto rodeo.
— ¿Estás segura?, ¿no quieres pensarlo?.
— No, estoy decidida, sé que me fue mal, pero no dejaré pasar la oportunidad de ser feliz y tener una familia.
— Bien, entonces le daré la noticia al señor Helmenton y mañana mismo iniciaran los papeleos y en unos tres días podrás estar con tu nueva familia — dice algo entusiasmado.
Termine yendo a mi habitación, esta decisión fue muy importante y el día agotador, solo entre y me tumbe en mi cama y me deje llevar por el cansancio, durmiendo plácidamente.
Tres días después...
Ya han pasado los últimos días que me quedaría en el instituto, el señor Helmenton llego por mi justo esta mañana, por lo que tengo entendido viajaremos, ya que queda muy lejos el hogar del señor Helmenton, el cual ahora será también el mío.
Empaque las pocas cosas que tengo, hubo una despedida muy emotiva, sin duda alguna extrañaré a muchos de aquí.
Subí al auto y una vez todos listos, nos pusimos en camino, admito que me sentía muy nerviosa, por lo que sabía el Sr. Hemel tiene un hijo, el cual es mucho mayor que yo y no sé cómo sea mi recibimiento.
Cada hora que pasaba, más cerca estábamos y mis nervios aumentaban, nadie hablo en el camino, solo cuando llegamos al aeropuerto y tuvimos que abordar, mis nervios podían notarse a kilómetros, por lo que el Sr. Hemel estuvo pendiente de mí, preguntando si me encontraba bien, lo cual le respondía que si, aunque un poco nerviosa. Logre calmarme y dormir, ya que había mucho tiempo.
Después de unas horas, no podría decir específicamente cuantas, pero fueron muchas. Me coloqué el cinturón y en unos minutos ya estábamos aterrizando.
La vista era muy linda por lo poco que pude apreciar antes de aterrizar, el clima era algo fresco y acogedor, como para estar en casa encerrada, con un café o tal vez un chocolate caliente, enfrente de la ventana, bien tapada y leyendo un libro, aunque era tarde el clima era el mejor.
Caminamos hacía una camioneta negra, esta era muy linda sin duda, me sorprendió tanto, ya que nunca me había subido a una igual.
No paso mucho tiempo cuando pasamos un pueblito, que en realidad no parecía a uno o bueno como suelen ser, este era muy acogedor y sin duda muy hermoso. Pasamos de ese, después de tal vez una media hora, llegamos a un portón demasiado grande, este era n***o y se veía muy imponente.
Pasamos sin ningún problema, nos recibió un jardín que cuando lo mire por la ventana, juro que estaba soñando, incluso creo que tenía un poco abierta por el asombro, después el auto dio una vuelta y quedo enfrente de una gran casa, haciendo énfasis en la palabra grande, este era inmensa, mucho más que el instituto y podía decir que parecía un castillo, aunque nunca he visto uno.
En cuanto el auto se detuvo, me quede literalmente quieta, esto era mucho para procesar y una pequeña risa salió del Sr. Helmenton, supongo que tengo una cara como para tomarle una foto y enmarcarla.
El Sr. Hemel, me ofreció su mano para bajar y así lo hice, en cuanto baje subí mi vista, ya que estaba viendo al suelo para no tropezar y caerme. En cuanto mire al frente juro que supuse morir en ese momento, no lo podía considerar.