Tres días después - Filadelfia
Lorena
Todo era hermoso, había dos puertas muy grandes y hermosas, estaba completamente anonadada, al interior de estas se podía ver una entrada increíble, de adentro provenía una luz blanca, muy bella, se sentía acogedora, en cuanto entramos lo pude comprobar, se sentía calidad, hasta podría decir que era igual al de un hogar.
— Bien Lorena, bienvenida a tu nuevo hogar — hablo el Sr. Hemelton.
— Te llevaré a tu habitación y mañana te presentaré ante todos y a alguien especial, pero ahora a dormir.
— Gracias — fue lo único que pude decir.
— Descansa — me brindo una sonrisa cálida y se fue dejándome enfrenté de una puerta blanca.
Al entrar quede de nuevo asombrada, los tonos eran blancos y color crema o algo así, la habitación era enorme, entre y encontré algunos muebles acomodados a los rincones, se notaban muy acogedores. Me adentre pasando de este cuadro a otro, ahí se encontraba la habitación y un tocador con alguno que otro mueble cómodo. Seguí por curiosidad a una puerta que estaba a un lado, pero alejado del tocador, en este había un enorme espacio, todo era blanco con toques plateados, había algunas puertas, abrí una y esta era para colgar ropa, había unos estantes, cajones y muchos sitios para guardar cosas.
Pude fijarme que había un espacio que conducía a otro lugar diferente al otro pero con el mismo objetivo, guardar ropa, zapatos y demás. Pero había un problema, no tenía tanta ropa y esto era demasiado. Volví a la habitación donde se encontraba la cama, me acomode, ya que me sentía muy agotada. Mire por un momento el techo, hasta este era hermoso, en este momento me preguntaba si esto era real o parte de mi imaginación.
Todo era nuevo, en cierta parte extrañaba mi anterior cuarto y hablar con Rebeca hasta muy tarde, esto era nuevo y tenía un buen presentimiento, uno bueno, pero también un poco de nervios.
Dejo de pensar por un momento y me dejo llevar por el cansancio y me dejo caer rendida en un bello y reconfortante sueño.
Al día siguiente - 9:00 AM
Estaba durmiendo plácidamente en cuanto siento un malestar en mis ojos, levemente los abro y la luz del sol hace que los vuelva a cerrar, me muevo de la cama y vuelvo a abrirlos, ya que estoy sentada, poco a poco dejo de ver borroso.
Paso mi mirada por toda la habitación y efectivamente no estoy soñando. Espera no es un sueño, salgo de mi ensoñación y me restregó los ojos con las manos y vuelvo a mirar y no, incluso estaba creyendo la posibilidad de pellizcarme, pero al momento de levantarme para contemplar mejor, tropiezo con mis pies y caigo.
— Hubiera preferido ser pellizcada — me quejó una vez que me levanto y me mantengo con mis pies.
De un momento a otro empieza a darme ganas de ir al baño, entonces me decidí en ir a averiguar donde hay un baño, busco por la habitación o incluso podría decir que es una casa, solo hace falta una cocina y listo.
Busco desesperadamente ya que las ganas aumentaban cada segundo, encuentro una puerta que no había visto ayer y la abro, encontrándome con un enorme baño, hay una regadera, un jacuzzi, un gran espejo, un lavamanos y lo que buscaba, el inodoro, salgo disparada cerrando la puerta y yendo a descargar mi vejiga.
En cuanto término sin duda siento una enorme paz y es entonces donde recuerdo la causa, pues ayer en el vuelo estuve tomando mucha agua, pues cuando estoy muy nerviosa solía comer de más, así que lo cambié a tomar agua y hasta ahora se liberó todo.
Me lavo las manos, luego la cara y me cepillo los dientes. Una vez término salgo y en cuanto lo hago escucho unos toques en la puerta.
— Adelanté — dije y una señora de avanzada edad entra con una sonrisa.
— Buenos días, señorita, mi nombre es Susana y yo me encargaré de ti — hablo con cariño.
— Un gusto, señora, por favor no me diga señorita, mi nombre es Lorena, puede decirme Lore — respondí con una sonrisa amable.
— Está bien, solo si me dices Susan, te traje un poco de ropa, el Sr. Hemelton me dijo que hoy irían a comprar algunas cosas y mañana o pasado mañana comprarían más, pero por ahora te presentaría.
— Una pregunta, ¿y la ropa que tenía?
— Oh, esa se acomodó, pero si deseas desacerté de ella, entonces se hace.
— No, está bien, solo preguntaba.
— Bien, a vestirte anda, que te esperan. — dijo regañando me dé una forma que me hizo sonreír.
Después de terminar de bañarme y vestirme, Susan me ayudo a peinarme y verme presentable. Lo cual hizo un buen trabajo, ni siquiera me reconocía.
Después bajamos juntas, en cuanto bajamos ella me llevo a una parte de la casa, en el camino miraba asombrada el lugar, era hermoso. Todos los detalles eran increíbles. No tardamos mucho en llegar, ya que casi corrimos, cuando llegamos el Sr. Helmenton se encontraba ahí parado al inicio de la entrada a un sitio el cual pude notar que era el comedor.
— Al fin llegas cariño, espero y hayas descansado bien — dijo sonriendo.
— La verdad, si pude descansar y mucho, hace tanto no lo hacía y gracias por preguntar. — dije con una sonrisa tímida.
Nadie antes me había preguntado eso y que lo hicieran ahora me resultaba lindo, más no sabía como reaccionar.
— Bien, entra ven — dijo señalando el sitio.
Solo hacen ti yo entre y atrás él, en cuanto entré pude notar muchos pares de ojos observando, la mayoría con curiosidad y otros acompañados con el ceño fruncido, Eso ocasiono que los nervios se apoderarán de mí y me sintiera pequeña.
El Sr. Helmenton se puso aún lado de mí y me abrazo por los hombros dando un abrazo reconfortable que me sirvió mucho.
— Bien como algunos saben he tomado la decisión de que quiero volver a sentir esa parte paternal, la cual sentí con mi hijo Roghert, a él lo sigo amando y nada cambiará, pero quería volver a pasar todos esos momentos tanto de adolescencia, inmadurez, orgullo, amor y más que todo colmarme la paciencia. Por eso decidí adoptar a alguien para darle mucho amor y llenarla de todo eso que tanto desea recibir y eso que deseo dar. Les presento a Lorena mi nueva hija — Dijo de una forma tan entusiasmada.
Juro que no me lo podía creer, todo esto era increíble y en la manera que hablo, me dejo sin palabras y juro que quería llorar de felicidad, no pude aguantar y lo abrase muy fuerte dándole las gracias por haberme escogido.
Todo cambiaría, todo será mejor, ahora tengo una familia, tengo un hermano y un padre.