CAPÍTULO 9 - De compras.

1084 Palabras
Al día siguiente Lorena Ya había pasado el momento en el que me presentaron, todos se portaron muy lindos y simpáticos. Después de eso salimos a comprar ropa, aunque tenía una gran duda, ¿En cerio llenaría todas las dos habitaciones para guardar ropa?. Antes de salir Padre, me dijo que esperaríamos a Roghert para poder ir juntos y así poder presentarnos. Y de esta manera lo hicimos, en unos diez minutos llego él y ambos se saludaron. — Roghert hijo, te presento a Lorena, ella es de quien te platiqué. — Oh, sí. Un gusto Lorena, yo soy Roghert, al parecer tu nuevo hermano mayor — sonríe un poco incómodo, pero feliz, pues aunque él no lo diga, esta más que feliz por tener una hermana a quien puede cuidar e ir cuando lo necesite. — Un gusto Roghert, espero y nos podamos llevar bien — dice tímida. — Solo hay que saber como llevarnos, no creo que sea tan malo o ¿si? — preguntó haciendo una expresión rara, creando que Lore ría y luego él, acompañándolos ahora padre de ambos. Ahora la nueva familia se encamina a un centro, donde se encuentran tiendas de ropa, se encaminan a la primera que ven y empiezan con las compras. Una duda que esta desde la mañana empieza a hacerse más fuerte y es cuando pregunta. — Tengo una duda, ¿cuánto exactamente de ropa compraremos?. — La necesaria querida — Dice ahora mi padre — ¿No considera que esto es lo necesario?, digo con esto puede ser suficiente — dice observando unas cuantas prendas. — Oh, para nada, aún falta mucho por comprar. — Pero es lo necesario — me quedeje. — Nunca es suficiente Lore, además llenarás todo el guarda ropas que tienes — dijo Roghert — Pero... — Sin peros, jovencita y apúrate que falta mucho por recorrer - hablo ahora mi padre. — Bien — dije resignada Nos encaminamos a seguir checando ropa. Caminamos de tienda en tienda y admito que todo lo que me compro padre era muy lindo, yo fui quien escogió todo y la verdad es que considero que tengo buenos gustos, bueno Roghert también me ayudo mucho, creo que el crédito se lo debería de llevar él. Compramos perfumes, cremas, todo tipo de cosa de higiene personal. También zapatos, fueron un sin fin de cosas y en el camino paramos para tomar algo, al igual que comer. — Como que se me antoja un helado — habla Roghert. — Muy cierto, esta vez te apoyo. — Oh, mira, ahí venden — digo señalando un puesto de helado como si fuera una niña chiquita. — ¿El que llegue a lo último paga? — dice sonriendo juguetón No hubo respuesta, ya que salí corriendo al igual que él, intento alcanzarme, pero yo seguía corriendo mucho más rápido que cuando inicié. — Oh vamos, corre más rápido — dije gritando mientras corría. — No puedo, vamos chica espera — grito con cansancio. — Entiendo que la vejez te dé duro, pero tú puedes con ella — dije alentándolo, pero a la vez burlándome — ¿Disculpa?, ¿me has dicho viejo?, — dijo ofendido y a la vez retador — oh ahora si verás pequeña — amenazo. Me había parado al esperarlo, pero cuando me dijo eso, corrió hacía mi y por instinto salí corriendo, él me perseguía por todo el lugar y cuando me arrinconaba lo evitaba pasando por aun lado de él con mucha rapidez. Empezaba a cansarme de tanto correr, al igual que él, pero no se daba por vencido. — Padre, ayudaaaaaa — Grite eufórica, al ver que Roghert estaba cada vez más cerca de atraparme. Mi padre, por lo contrario, estaba sentado en donde habíamos estado contemplando lo que sucedía, se reía por el show que teníamos Roghert y yo, al igual que unas personas que pasaban ahí. Me distraje por mirar a mi padre y en ese momento Roghert me atrapo, me abrazo y ambos caímos al suelo y en cuanto caímos me empezó a hacer cosquillas. Lo cual no pude evitar porque estaba cansada y no tenía fuerza en los brazos, así que termine riendo muy fuerte junto con él. Pude escuchar algunas lamentaciones y risas, todo porque Roghert me atrapo, así que no pude evitar reír por eso. — Ya, ya, ya, para, por favor, para — dije entre rizas. — Oh no señorita, usted pagará por haberme dicho viejo — y continúo haciendo cosquillas a la pobre muchacha. — Oh ya hijo, déjala, ¿no vez que la pobre esta toda roja por estar riendo? — Dijo padre hacer cando sé. Roghert me soltó y se paró arreglando su ropa, mientras yo me quede acostada, recuperándome. — Vamos Lore, arriba — dijo apurándome. — Yo me quedo aquí, siento que no puedo pararme, fue mucho ejercicio para mí — dije algo dramática. Ambos rieron. — Es una lástima, entonces te perderás el delicioso helado — Hablo Roghert De inmediato me senté. — Como que se me quito el dolor, ¿a ustedes no les duele la cabeza? — No, pero, ¿qué tiene que ver eso? — dijo padre. — Que he escuchado por ahí, que el helado ayuda para esos males y a mí me duele horrores la cabeza, así que necesitaré muchooo helado — dije en modo doctora y exagerando todo. — Pero... - Roghert intento hablar, pero lo interrumpí. — Shh, mejor camina que el dolor se vuelve insoportable — dije agarrándome la cabeza de forma exagerada. Sin más me levanté rápido y caminé, así que no tuvieron opción que seguirme y pude escuchar risas de ambos. No tardamos mucho, así que en unos 15 minutos Roguert y yo teníamos dos helados. Padre no quiso así que solo nosotros pedimos y como yo gane en la carrera él tuvo que pagar. Disfrutamos con calma y cuando terminamos decidimos ir a casa. En algún lugar del centro Él la miraba con fascinación y un poco de obsesión como si fuera lo único que quisiera, pues así era. Sus ojos únicamente se posaban en ella y nadie más, esperaba paciente el día de tenerla con él. Más la dejaría ser feliz, solamente por ahora. — Serás mía pequeña, pronto lo serás, así como un día casi lo eres y esta vez no te dejaré ir — Y de la misma manera de la que vino se fue, la oscuridad en la que salió lo volvió a abrazar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR