CAPÍTULO 10 - El tiempo en compañía.

1412 Palabras
Tiempo después... Lorena Ya han pasado exactamente cinco meses desde que llegué, toda ha estado muy bien, mucho más de lo que pensé. Me llevo muy bien con Roguert, en estos meses nos ha servido para acercarnos más y tener confianza el uno con el otro y eso en verdad me encanta, ya que él me apoya mucho en todo. Sin duda él es el hermano que tanto desee. He estado asistiendo a la escuela y claro también a mis secciones de psicología, todo va muy bien y la psicóloga dice que me ve mejor, por eso puede que pronto me dé como el alta, para ya no asistir, más si necesito de ella entonces que haga una cita con ella. Padre me ha ayudado mucho en todo, solemos salir en fines de semana a muchos lugares, admito que al inicio me sentí un poco decaída, pero ambos me ayudaron y mucho, salimos a campos, de picnic, a playas y lugares muy lujosos, que admito que eso me colocaba muy nerviosa, aún me dan nervios pero no tanto como al inicio. En ocasiones cuando salimos, nos topamos con algunos amigos de padre y socios y sin duda él no pierde el tiempo en presentarme como su hija y mi hermano me suele presentar a sus amigos cuando los encontramos. Roguert ha decidido quedarse mientras busca un buen trabajo estable y busca donde quedarse. Padre le dijo que trabajara con él y el acepto, pero dijo que eso es por ahora. Justo ahora estamos empacando para ir de "vacaciones-poco trabajo" padre nos dijo que el viaje será a República Dominicana, ya que tiene que ir por trabajo, igual que mi hermano. — Niña, ¿has visto mis lentes de sol?— dice Roguert entrando a mi habitación. — Primero que nada toque antes de entrar y segundo, ¿ya has checado en todos los cajones? — dije sentándome en la cama con los brazos cruzados. — ¡Cierto!, gracias, niña — dice dándome un beso en la cabeza y a la vez saliendo de mi cuarto. — Recuerda llevar tu celular y cargador — grité viéndolo desaparecer por la puerta. — Cierto, gracias — grito mientras bajaba. Después de esa pequeña interrupción terminé de empacar mis cosas, así que decidí bajar y apurar a mi hermano, ya que él es siempre el último, hoy mismo saldremos así que por eso nos apuramos y justo cuando son viajes que suelen salir de la nada es cuando él se vuelve casi loco. Tengo entendido que es un viaje de negocios, el cual ambos tienen que ir, solo es para una "junta" o algo así, por eso me llevaran, pues cuando acabe todo, saldremos a disfrutar del país. — ¿Todo listo? — dije entrando a su habitación. — ¡Ay!, me asustaste, pero ya casi, solamente no encuentro la maleta donde coloque unos documentos — dice registrando todo el lugar con la mirada. — ¿Son de la empresa?. — Si, si no los encuentro padre me desheredara y seguro me matara y ni para el cajón dará — dice algo nervioso. — Que exagerado, pero es mejor que si los encuentres, si no ni para las flores dará — dije riendo. — Ja, ja, ja que chistosa hermanita, pero ayúdame, si no padre se enojara conmigo y sabes que papá enojado es peor que un huracán — — Bueno eso si, ¿No lo dejaste en la maleta que siempre usas para los documentos importantes? — pregunte con la ceja alzada. — Si, la azul, no, negra, ay no sé — dice mientras se sienta en la cama frustrada. — Es azul baboso y ¿no es esa que está ahí? — dice señalando encima de la cama. — Oh, ahí estaba todo esté tiempo. — Se supone que yo soy la despistada y la del desorden — dice señalando la habitación. — Tú más que nadie sabe que me estresa los viajes improvisados, prefiero tener todo controlado — dice bufando. — Te entiendo, pero apúrate o se nos hará tarde y aunque hayas encontrado los documentos padre te matara por tardar y de paso a mí — dice regañándolo. — Bien, solo bajaré las maletas y ya, ¿tú ya lo hiciste?. — El señor Josh lo hizo por mi. — Okey, ahora bajo, encamínate tu. - Vale, nos vemos abajo - Sin más salí y me encamine a bajar las escaleras, ya cuando estuve por las últimas las baje dando saltitos como una niña pequeña. Cuando termine de bajar sentí una presencia y una mirada en mí, así que alcé la mirada, ya que la tenía en el piso y cuando lo hice pude contemplar a un joven quizás unos cuatro cinco años mayor que yo. Él me miraba con las cejas fruncidas y yo lo veía confundida, estábamos a tan solo tres o cuatro pasos, en realidad nada cerca pero tampoco tan lejos. Él no decía nada y yo esperaba paciente, puesto que me miraba algo extraño, entonces escuche a mi padre que me hablaba y así fue que deje de mirarlo y pase a lado de él, puesto que estaba por la entrada de la sala. Cuando entre a esta había dos chicos quizá de entre cuatro a seis años mayor que yo o eso les calcule, uno de cabello n***o y el otro rubio, en cuanto entre las miradas se posaron en mí, más no voltee a ver nadie más que a mi padre. Pude ver de reojo a dos señores más, ambos avanzados de edad, quizá uno más mayor que mi padre y uno tal vez dos años mayor que él. — Buenas tardes, ¿Me hablabas padre? — dije llegando a él. — Claro cariño, ¿y tu hermano? . — Está terminando de arreglar sus maletas y pronto las bajará, ya sabes como es, siempre termina perdiendo algo en el proceso — dije sonriendo por lo de hace unos minutos. — Mientras no pierda los documentos que le di, todo está bien — dice algo pensativo — No, ¿cómo crees?, puede ser olvidadizo, pero con eso lo dudo mucho — dije confirmando, pero con un poco de ironía en mi voz la cual él no capto. — Confío en ti pequeña, bien, tengo que presentarte a algunas personas — dice señalando a las personas. — Mira este es Samael, uno de mis hermanos, recuerdas que te hable de él?. — Oh si, un gusto yo soy Lorena — dije dándole una sonrisa y dándole la mano. — El gusto es mío, mi hermano me comento que había una nueva integrante en la familia y no podía esperar para ver a la famosa Lorena, me han dicho que eres un encanto y sin duda lo eres — sonrió amablemente. — Muchas gracias — dije algo tímida. — Cariño, ellos son Sebastían y Samuel, hijos de Samael — dijo padre señalando a cada uno. — Hola, un gusto — hablaron ambos — Hola, el gusto es mío — dije asintiendo con la cabeza. — Y por último y menos importante Rogelio mi mejor amigo y una persona que aprecio tanto, incluso lo considero uno más de mis hermanos — hablo padre señalando. — Hola pequeña, un gusto conocerte — dijo con una sonrisa cálida. — Muchas gracias, el gusto es mío, padre me hablo también de usted. — Espero que cosas buenas — dijo mirando a mi padre como si le advirtiera y después se rio al igual que yo. — Rogelio tiene un hijo, solo que salió, pero en un momento regresa. — Oh creo que me lo tope al bajar las ...— estaba hablando cuando alguien entro. — Ya volví — hablo una voz masculina la cual resonó por la habitación captando mi atención. — Hijo, ven te presento a Lorena — hablo Rogelio. — Oh, hola mucho gusto soy Demetri — hablo el rubio. — El gusto es mío — dije sonriendo. Por un momento me quede pensando, si él no fue con quien me tope entonces ¿quién era esa persona?, dudo mucho que padre dejara entrar a desconocidos, por un momento me asuste de que aun estuviera aquí, pero sabía que si decía algo padre probablemente cancelaría todo y él tiene que estar haya por su trabajo, solo le pediría a la señora Pamela que estuviera atenta, ya que ella es el ama de llaves. Por ahora solamente disfrutaré el viaje.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR