Los chicos se sintieron aliviados al oír la voz de Jan sano y salvo y que les invitaba a salir.
-¿Qué pasa? ¿Se ha ido el oso? -preguntaba Michelle mientras salía de la mesa con los demás.
-No, es algo mucho mejor -respondía riendo.
Desconcertados salieron de la habitación para verse con una escena totalmente opuesta a la sangrienta y terrorífica que imaginaban.
El oso estaba totalmente domado como si fuera un perrito jugando con su dueño. Babu estaba acariciándolo suavemente y el oso recibía las caricias muy contento.
-Parece que se toparon con el guardián de la casa -ponía una gran sonrisa Andrés al verlos salir.
-¿Cómo qué el guardián? -cuestionaba Michelle -¿Ese oso vive aquí?
-No solo vive aquí sino que ha sido un compañero fiel para la familia desde hace años. Su nombre es Bofu y es muy amistoso y dócil.
-Nada de dócil, ese oso nos atacó en la cafetería y de no ser porque llegamos aquí nos hubiera atacado a todos.
-Eso es porque no los conocía, ahora que lo ha hecho será amable con ustedes -Les decía Babu mientras lo montaba.
-Aun así debieron avisar o encerrarlo para evitar eso -Hablaba molesta Laura.
-En eso tiene razón señorita - Andrés los miraba -Bofu estaba encerrado en su casa y solo yo tengo la llave. Alguien debió dejarlo salir