Podría decirse que el accidente de la madre de Asher había sido sin querer, pero no fue así. El chisme, el enterarse en secreto de lo que su hijo estaba hablando la llevó a que su hijo le diera un golpe en la cabeza al pensar que la puerta se había atorado a la hora de intentar abrirla. Ahora, la madre de Asher sí tenía una razón para ir al hospital, para que le hicieran estudios y sobre todo, para que su hijo estuviera sumamente preocupado por lo que acababa de pasar. Su intención era ir a ver a su madre y simplemente estar y, ahora, había terminado en la sala de urgencias, con una hermana hecha un manojo de nervios y una prometida en el teléfono sin poder creer su suerte. ―¿Estás en el hospital?, ¿qué haces ahí?― le preguntó Asli preocupada al otro lado de la bocina. Asher dudaba

