Desde que Asher había recibido aquella llamada de su hermana, no pudo concentrarse como era debido en su trabajo. Tampoco podía dejar de pensar si todo aquello era cierto o no. Por un lado, sabía perfectamente de lo que era capaz su madre, pero por otra parte, tenía muy claro que su hermana no se prestaría a un juego como ese. El miedo de equivocarse no lo dejaba en paz, solo pensaba que se sentiría muy culpable si esto era cierto y él no hacía nada al respecto. Después de haber concluido su día laboral, él llamó a Asli y con gran preocupación le informó que llegaría un poco más tarde a la casa. Aquella conversación no fue fácil, Asher no quería admitirle a su prometida que estaba volviendo a ceder ante las manipulaciones de su madre, aunque en realidad, dudaba que se tratara de eso. Él t

