9. "Con Asher, ¡No! - 6

971 Palabras
Así Asher dejó sola a Asli junto con su hermana, mientras ellos y el padre salían a buscar a la madre que en un giro inesperado había desaparecido causando la preocupación de la familia. Por unos momentos, Asli, se quedó recostada sobre la cama con una toalla mojada sobre la frente y las manos sobre el vientre.  —Lo siento, creo que tienes una abuela muy dramática— le dijo al bebé que, aunque aún no se movía, ella sabía que le escuchaba.  Todo esto le parecía sacado de una película de Hollywood o también pudiera ser una de esas novelas antiguas donde la antagonista era la madre del protagonista. Asli no podía creer que todo esto le estuviera pasando a ella y es que ¿Cuáles eran las probabilidades de tener una suegra así?, al parecer, con la suerte que tenía, se había ganado el premio de la única suegra dramática en todo el país. Después, aburrida en aquella habitación, decidió que lo mejor sería bajar con su próxima cuñada que sabía estaba hecha un manojo de nervios en la sala. Se paró con cuidado y salió de ahí.  Al llegar a la sala, pudo ver a su cuñada, sentada sobre el sofá con el móvil al lado mientras observaba a la nada. Cuando escuchó que Asli se acercaba, levantó la mirada y le sonrió.  —¿Cómo te sientes? — preguntó amable Paola.  —Bien, gracias… — Asli se limitó a responder para no dar más información de la debida —¿alguna noticia?— preguntó.  —Nada. Al parecer se fue lejos, quiero pensar eso en lugar de pensar que algo malo le pasó— responde ella con una leve sonrisa.  —Verás que está bien. No creo que le haya pasado nada— respondió Asli.  «Claro que está bien, simplemente es un drama más», pensó mientras se sentaba a su lado y evitaba ponerse las manos sobre el vientre para no dar la señal de que se encontraba esperando un sobrino o una sobrina de ella. Ambas se quedaron en silencio porque Asli no sabía qué platicar. No conocía tan bien a la hermana de Asher como para platicar de temas profundos, ni sabía si ella le echaba la culpa de que su madre hubiese desaparecido.  —Por cierto, no sé si te lo dije— habló Paola primero haciendo que Asli respirara tranquila — pero me alegro que Asher y tú estén comprometidos. Si te soy honesta la tal Gianella no me gustaba para nada.— Comenta  —Gracias. Ambos estamos felices, la verdad es que todo se dio y bueno, ¿quién dice que no al amor verdadero?, ¿no es cierto?— contestó Asli.  Paola sonrío y asintió con la cabeza. Después se llevó la mano hacia el abdomen e hizo un gesto de dolor.  —¿Qué pasa?, ¿todo bien?— inquirió Asli preocupada.  —Todo bien. Lo que pasa es que cuando me pongo muy nerviosa se me hace un nudo en el estómago y me duele de la tensión, y últimamente he estado así— responde su cuñada — no te preocupes, pronto se pasará.—  —Si quieres puedo hacer té— se ofreció Asli, ya que a ella no le caería mal tomar un poco para acentuar el estómago que estaba hecho un desastre por las náuseas del embarazo. —No, no te molestes, en verdad pasará en unos minutos...— trató de decir Paola pero Asli se puso de pie de inmediato y negó con la cabeza.  —No es molestia, además, las dos vamos a estar aquí un rato así que creo que podemos pasarlo con una taza de té. Recuéstate, ahora vengo— le indicó.  Asli fue hacia la hermosa cocina de los De la Vega, una grande, amplia y extremadamente equipada con todo lo que una cocina profesional pudiese tener y comenzó a sacar las tazas, buscar el té y puso el agua a calentar en la tetera. Se entretuvo un rato viendo todas las especias que tenían sobre el elegante especiero y no dudó en leer los nombres de cada uno. Cuando la tetera comenzó a silbar anunciando que el agua estaba lista, Asli fue hacia la estufa percatandose que la luz del estudio al otro lado del jardín estaba encendida.  —¿Paola?, ¿dejaron encendida la luz del estudio?— le preguntó pero por el ruido de la tetera no la escuchó. Ella apagó la llama y antes de servir el té decidió salir por la puerta de la cocina para ver qué sucedía.  A paso firme, ella atravesó el bien cuidado pasto del jardín y al llegar al estudio se asomó por la ventana, se sorprendió al descubrir quién estaba adentro.  —¡Lo sabía! — murmuró un poco enojada.  Ahí, se encontraba la mamá de Asher, sentada sobre uno de los sofás, con la televisión encendida y muerta de la risa mientras veía un programa, además al lado, tenía una botella de vino abierta junto con una copa de vino que ya se encontraba semi vacía.  Asli miró la escena completamente indignada sin poder creer que la mujer estuviera preocupando a toda su familia por una supuesta desaparición cuando todo el tiempo estuvo allí.  —¡Este es el colmo!— murmuró enojada y cuando estaba a punto de entrar a reclamar se le ocurrió una cosa mejor. Sacó su móvil y le tomó un video justo cuando ella se servía el vino y se reía por alguna broma que había escuchado en la televisión— pruebas, pruebas, con esta mujer se necesitan pruebas— se dijo y después envió el video a Asher con el siguiente mensaje.  “La desaparecida, apareció y está más viva que nunca”  Y lo envió con una leve sonrisa sobre su rostro.
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