La imagen pareciera haber sido sacada de una película de comedia, una de esas que no imaginaba que Asher protagonizará nunca en su vida, y mucho menos que yo creí que me vería involucrada, pero al parecer todo esto era más real que nunca.
—¿Mamá?, ¿mamá estás bien?— le dice Asher a su madre mientras yace recostada sobre su cama, con el ventilador prendido y las puertas de la terraza abiertas.
Según su papá ella necesitaba aire, así que le dimos todo el que pudimos. Asher se sienta sobre la cama y le mueve la mano para despertarla suavemente, pero al parecer el papel de damisela en peligro se le da mejor que a Kristen Stewart en Crepúsculo.
—Madre, ¿estás bien? — le vuelve a preguntar moviendo ligeramente la mano.
Después de unos segundos y unas cuantas frases insistiendo, la señora abre los ojos y de inmediato su vista se cruza con la mía y yo sólo sonrío, ya que no me queda otra más que hacer, que ser empática, o al menos intentarlo.
—Pensé que era un sueño— masculla y luego voltea a ver a Asher y le sonríe —¿qué ha pasado hijo?— pregunta.
—Te desmayaste mamá, tratamos de despertarte allá abajo pero papá dijo que te trajeramos a la habitación. No sabemos muy bien qué pasó pero nos alegra que hayas despertado.
—Seguro fue la presión, se me bajó de inmediato ante una sorpresa, si te soy honesta ya ni recuerdo bien qué fue lo que sucedió— habla en ese tono de víctima.
«Sí claro», pienso en mis adentro mientras escondo debajo de mi brazo el anillo de compromiso que yace sobre mi dedo.
—Asli te ha abierto todas las ventanas para que el cuarto se ventile y puedas respirar mejor — le comenta Asher y ella me ve de mala gana.
—Con razón hace tanto frío, ¿crees que podrías cerrar las ventanas hijo? — le pide.
Asher se pone de pie y mientras está ocupado cerrando las ventanas ella me ve con una mirada intensa, amenazadora, como si quisiera intimidarme pero no lo logrará, hoy descubrí que la madre de Asher es más dramática que una obra de Shakespeare.
—¿Se siente mejor señora?— le pregunto con una sonrisa.
—Aún no y no sé cuándo me sentiré mejor así que no me vuelvas a preguntar eso— responde y yo simplemente le enseño el anillo de compromiso brillando en mi mano.
—Sé que no le agrada que me vaya a casar con su hijo, pero intento ser amable ¿sabe?— Comento de la manera más cordial que puedo, aunque esto ya se está tornando en algo casi imposible.
—Sé amable y no te cases— responde directa.
—¡Mamá!— interrumpe Asher de pronto— ¿qué te pasa?
—Dejala Asher, que me diga de una vez por todas porque no le agrado, porque hasta ahora solo me ha pedido que no me case contigo, pero sigo sin entender qué es lo que tiene en contra mío— respondo porque al parecer su madre ya no está dispuesta a fingir que le agrado y se ha vuelto en verdad personal.
—No, nada de déjala, esto no puede estar pasando, tú vas a ser mi esposa y ella debe de entender…— comienza Asher a explicar cuando Estela se lleva las manos a la cabeza.
—¡Basta!, que me provocarás una migraña, ustedes no tienen compasión de esta pobre mujer convaleciente. —
—Sólo fue un desmayo señora, no es que se le haya caído un librero encima— respondo molesta.
—¡Eso quisieras verdad!, mira Asher, ve, los deseos de tu próxima mujer.
—Al menos ya aceptó que seré su mujer— respondo entre sonrisas con el anillo brillando en el dedo.
La señora Estela se levanta un poco y acomodándose el trapo mojado sobre la frente y de la mesita de noche toma el frasco de Advil y lo abre— jamás, escúchame, jamás voy a permitir que tú te cases con Asher, ¿me entiendes?
—Creo que eso no está en tu decisión madre— responde Asher abrazanádome.
—¿Por qué? ¿Cómo piensa evitarlo? ¿Acaso me va a matar?— La reto y es que en verdad estoy muy molesta y quisiera seguir presionándola, pero no me siento bien.
Siento un pequeño tambaleo en mis piernas para después ver toda la habitación dando vueltas para después sentir mi cuerpo débil y la mirada se me nubla perdiendo la conciencia de inmediato. No escucho nada, no sé nada pero poco a poco mi cuerpo vuelve en sí hasta que ligeramente escucho la voz de Asher a lo lejos.
—¿Chérie?, ¿Asli?, ¿me escuchas amor?— me pregunta Asher.
—Ya tenía que intentar llamar la atención, es que te digo… siempre igual— Escucho la voz de ella— Me siento tan mal que ni siquiera puedo prestarle atención.
—Shhh, guarda silencio mamá— la calla Asher.
Yo abro los ojos y aun con la habitación dando vueltas, enfoco mi mirada a la de Asher que enseguida me sonríe. Trato de levantarme pero él me lo niega.
—No Chérie, espera un poco, aún no estás bien— me dice.
—Pues yo la veo mejor, ¿eh? — habla Estela fastidiando todo como siempre.
Yo no voy a preguntar ¿qué pasó?,cómo lo hizo Estela, yo sé lo que pasó, me desmayé por razones del embarazo pero es algo que definitivamente no puedo comentar en este momento.
—¿Crees que pueda ponerme de pie? — le pregunto a mi prometido que me tiene entre sus brazos, supongo que él evitó que me cayera sobre el suelo.
Con toda la delicadeza del mundo él amablemente me ayuda y lo primero que veo es el rostro largo y demacrado de su madre.
—De seguro por impresionar a mi hijo ya no te alimentas...— Dice haciendo que la mire de una manera que hace que la quiera matar.
—Usted debería informarse antes de hablar— Sentenció y de verdad es que no puedo creer lo ignorante que es esta mujer.
—Asli, mi amor… por favor, no caigas en su provocación— Me susurra Asher al oído y trato de hacerle caso —Está tratando de llevarte al limite—
—Pues lo está consiguiendo— Murmuro molesta y no por lo que me acaba de decir, si no por la acusación tan insensible que acaba de hacer ¿acaso no se da cuenta de la ligereza con la que ha hablado de algo tan personal?
«Respira Asli, respira» Me digo y tal vez mi instinto materno esté comenzando a florecer, no lo sé…
Asher voltea a ver a su madre y luego tomándome de la mano le dice — veo que ya te sientes mejor mamá y que has recobrado no sólo el color si no tu mal genio, así que con permiso, Asli y yo nos iremos a nuestra habitación a descansar.
—Te equivocas, no tienes idea de lo mal que me siento, incluso me está empezando una migraña...—comienza pero Asher niega con la cabeza.
—Llama a papá, o a mi hermana, a la vecina, a quién quieras, pero Asli es mi prometida y acaba de desmayarse por lo que debo estar con ella, con permiso— le comenta— vamos Cherie, necesitas recostarte un rato, te haré un masaje para que te relajes ¿te gustaría? —me dice y así ambos salimos de la habitación dejando el drama atrás, literalmente hablando.