Pensábamos que teníamos toda la situación bajo control, pero la verdad es que al llegar frente a la puerta de la casa de sus padres en Santander los nervios se apoderaron de nosotros. Sentí muchas ganas de salir corriendo y regresar a Madrid para continuar con nuestra tranquila vida, pero también sé que debemos enfrentarnos a esto y, a pesar de que los fantasmas de los recuerdos de la última vez que vine aquí quieren apoderarse de mí, respiro profundo y lo miro como dándole el visto bueno a que toque el timbre.
Él me mira diciéndome “aquí vamos” y en cuestión de un par de minutos la puerta se abre y allí está tu hermana —Bienvenidos.— Nos dice y mira a Asher de una manera cómplice, como si estuviesen hablando en su propio idioma, uno que solo ellos entienden.
—Gracias Alex ¿recuerdas a Asli?— Le pregunta Asher y ella sonríe.
—Por supuesto, bienvenida— Me dice amablemente.
—Muchas gracias Alexandra, es bueno verte de nuevo— Comento y la saludo con dos besos.
—Lo mismo digo, pero vengan pasen, estamos todos en casa— No ofrece abriendo un poco más la puerta y Asher es quien carga el equipaje mientras que yo soy la primera en pasar.
No puedo dejar de observar todo nuestro alrededor, si bien la decoración es lo que debería llamarme la atención, la verdad es que son los malos recuerdos los que me persiguen. Me pregunto si voy a tener que salir corriendo una vez más… ¿será que debo tener un plan B y una ruta de escape por si las cosas se ponen feas? Tal vez debería memorizar las salidas de emergencia como se hace cuando vas en avión. Miro una vez más «ventana, ventana, puerta, otra ventana… supongo que esas son mis únicas vías de escape… otra puerta», pienso y creo que me estoy volviendo loca ¿qué es lo peor que puede hacer su madre? ¿Amenazarme con un cuchillo? quiero pensar que no tiene armas…
—Chérie ¿me escuchas?— Me interrumpe la voz de Asher y de esta manera es como regreso a la realidad.
—¿Qué?— Pregunto y me mira confundido.
—¿Estás aquí o ya has huido?— Cuestiona divertido y sonrío.
—He huido como unas cuatro veces en mi cabeza— Respondo haciendo que riamos.
—Estamos juntos, no pasará nada— Me asegura y yo tan solo entrecierro mis ojos.
—Aha… si como no… ¿te has asegurado de que tu madre no tenga armas?,es que de verdad creo que no llegaré al día “D”— Explico y sabe que me refiero a la boda.
Él se ríe de mí y mientras lo hace, se acerca soltando las maletas y toma mi rostro entre sus manos para después depositar un tierno beso en mi frente —No tiene armas, además le pedí a mi hermana que guardara todos los cuchillos bajo llave— Bromea.
—Me quedo más tranquila— Murmuro y Alex ríe de nosotros.
—Creo que es mejor que salgamos al jardín, están todos allí. Si tardamos un poco más, ahí sí que será un escándalo— Sugiere y asentimos.
Tomada fuertemente de la mano de Asher, comenzamos a caminar hacia ese jardín tan bonito y cuidado que tienen. Vemos de lejos que Alec y sus padre se encuentran sentados plácidamente en el lugar y que ignoran que vamos hacia allá, o la menos eso quiere ella que pensemos. De nuevo siento en mi cuerpo ese nerviosismo que se instala por unos segundos en mi vientre y antes de que Alexandra abra la puerta suspiro.
—Mamá, Papá, Alec— habla— Asher llegó junto con Asli.—Comenta amablemente.
El padre de Asher y su hermano se ponen de pie de inmediato con una sonrisa bastante amigable y sin dudarlo dos veces van hacia nosotros para saludarnos.
—¡Asli!,¡qué gusto! — Expresa el señor de la Vega y me abraza tan eufóricamente que no entiendo cómo es que él me recibe así junto con Alec y la madre sigue sentada viendo hacia la nada.
—A mi igual me da gusto volver a verlo señor, a verles.— Y abrazo a Alec.
—¿Madre? — Pregunto Asher con una voz tenue—¿te sientes bien?— pregunta.
La madre de Asher voltea, finalmente, a vernos y esboza un ligera sonrisa que denota que no está nada feliz de que yo esté pisando de nuevo su precioso jardín.
—Jaqueca, simplemente me ha dado jaqueca— responde acomodándose las gafas de sol— me da gusto que regreses a casa, siempre sueles venir los veranos pero ahora, creo que estuviste un poco ocupado— y juro que puedo sentir su mirada clavada en mi através de esas gafas oscuras.
Asher camina hacia ella—¿qué no te levantarás para darme un abrazo? — Pregunta.
—Lo haré, me sacrificaré por ti, ya sabes que las jaquecas hacen que pierda el equilibrio.— Habla en un tono tan falso que tengo ganas de reír, obviamente no lo hago.
La madre se pone de pie y le da un abrazo tan fuerte a Asher que siento que lo quiere deshacer o más bien, es un símbolo de lo molesta que se encuentra en este momento. Se separa de él y lo ve a los ojos —siempre es un gusto ver a mi guapo hijo en esta casa.— Murmura.
—Gracias, no sé si recuerdes a Asli.— Y me estira la mano para que camine hacia él y la tome.
—Un gusto volver a verla señora.— Hablo con educación.
—No hay mejor regalo de cumpleaños que tener a todos mis hijos en mi casa, festejándome, a mí.— Recalca.
— Asli también está aquí.— Insiste Asher.
—¡Ya sé que está aquí!— Contesta con una voz que parece un chillido tratando de controlar su enojo y el no explotar de inmediato.
Me quedo en silencio observando la situación, hasta que escuchamos la voz de Alexandra interrumpiendo el momento.
—¿Se van a casar?— Pregunta en un murmuro y juro que en ese momento mi mente me grita “lárgate de aquí” y mi corazón responde “Sí, hazlo”.
—¡Vaya!, al parecer creo que eres buena en los detalles— responde Asher simpático mientras alza mi mano para que Alec y Alexandra vean el precioso anillo que le he dado— no queríamos hacer mucho escándalo e incluso lo comunicaríamos un poco más tarde, pero viendo las circunstancias creo que es momento de decirles—suspira— mamá, papá, hermanos, queremos informarles que Asli y yo estamos comprometidos y que planeamos casarnos en unos meses.— Confirma.
De pronto, sin que nosotros lo podamos evitar la madre de Asher se lleva la mano hacia la frente para después desvanecerse en medio de la terraza azontándo fuerte contra el suelo.
—¡Querida!— Grita el señor de la Vega y de pronto Alec y Alexandra se concentran alrededor de ella.
—Pudo ser peor.— Me murmura Asher entre sonrisas para después ir con sus hermanos y atender a su madre.
«Muy bien Asli, sólo unas 45 horas más y esto se habrá terminado», pienso para después quedarme observando la dramática escena.