Tama se quedó junto a ella, mirando hacia el patio, justo cuando un destello rojo y n***o apareció más cerca de la casa, donde la luz provenía del porche. Señaló: —“Su, su…” —. —”¡Toya!” Kyoko gritó mientras sentía que el pánico se apoderaba de ella. ¿Contra qué estaba luchando… un demonio… en su mundo? Vio como de repente lo levantaban por los aires y lo lanzaban de espaldas contra el enorme árbol al que solía trepar de niña. El problema era… que ella no vio nada lanzarlo a menos que estuviera luchando contra un fantasma. —“Tama, ve a despertar al abuelo. Tengo que ayudar a Toya”. Rápidamente cogió su arco espiritual y salió por la puerta mientras Tama se quedaba allí de pie en estado de shock. Corrió descalza hacia el patio, con un dardo espiritual ya clavado en el arco. Intentó v

