Me veía enferma. Ojerosa, hinchada y con los ojos rojos de tanto haber llorado en la madrugada. Había logrado dormir después del amanecer, pero aún me dolía el corazón al pensar que en poco tiempo perdería aquello que había probado la noche anterior. Cuando pensé en seducir a Charles para tener una experiencia antes de irme al noviciado, nunca imaginé que sería algo que marcaría mi vida de forma tan drástica. En el fondo de mí creía que si él llegaba a ceder a mí, lo haríamos algunas veces y luego aceptaría mi destino con la tranquilidad de haberlo vivido Pero jamás hubiera podido imaginar que un mundo completamente opuesto y fascinante me estaba esperando, ni que la posesividad salvaje del hombre del que estaba enamorada me consumiría de tal forma que pensar en perderlo me haría sentir

