—¿Tienes libre esta noche? —las palabras del hombre correcto en el momento correcto, fueron la magia que Gabriel había estado esperando. —Si —. —Bien, celebremos —. —Yo… de acuerdo, ¿a donde iremos?—. —No lo sé, solo salgamos de aquí —. —Te gustaría… — —Espera, tengo una mejor idea, una copa y después, podemos ir a mi departamento —. —Me encantaría —. Esta chica es un poco extraña… —Gabriel, me escuchaste, Gabriel… Gabi —dijo Índigo, frente a los ojos perdidos de Gabriel. —Disculpa, estaba distraída… Yo, ¿qué me decías? —preguntó, sus mejillas se ruborizaron, y la melancolía que le había causado su imaginación, apagaba el brillo de sus ojos. —Me tengo que ir, que tengas una linda navidad —un golpe por cada palabra, recibió Gabriel, al escuchar a Índigo. —Ya te vas, pe

