A lo lejos escuchó el llanto de un niño, haciendo que sus ojos se apretaran por lo molesto que era, pero no podía solo ignorarlo e instintivamente sus manos se dirigieron a sus orejas para cubrirlas, sintiendo como el sonido disminuía considerablemente hasta hacerle creer que podría seguir durmiendo, sin embargo, cuando dejó de escuchar el llanto, apenas habían pasado un par de minutos y su hombro fue movido suavemente y una voz en un susurro empezó a llamar su nombre, obligándolo a despertar. —Uhm… —murmuró sin abrir los ojos. —Noah, despierta por favor —la voz era suave al llamarlo. —Mmm… No estaba dispuesto a despertarse, sino que luego de murmurar su respuesta, volvió a sentir que otra vez se dormía, pero parecía que era algo que no podría seguir haciendo, ya que la suave voz volvi

