Todos centramos nuestra atención en Kemin y Elva. – Julia. Julia. ¿Me escuchas? – La voz de la Diosa llega a mí a través del enlace mental. Miro alrededor para ver dónde está. – Julia, ayúdame. – No la localizo ni entre los vivos ni entre los cuerpos sin vida. –Mi Diosa, ¿dónde estás? No te veo. – Todos están prestando atención a Elva, que se incorpora y agita el cuerpo inerte de Kemin. Los guerreros de Saba están siendo contenidos por Lilith. Nadie se ha percatado que la Diosa no está. – Madre, tengo miedo. Unas brujas me trajeron a aquí y me dijeron que pedirían el diamante a cambio de mi vida, pero de pronto desaparecieron. – La Diosa solo debe estar comunicándose conmigo porque el resto sigue prestando atención a la pareja en el suelo. Elva comienza a llorar y las lágrimas de caen

