He decidido montar en el primer coche que ha llegado a buscarnos desde el territorio de la manda y no esperar a Titus. Me siento enfadada con él y prefiero no tener cerca a ese maldito lobo. No caimos lejos del territorio de la manada, pero aún así nos vinieron a buscar nuestros soldados. Maka y Brando se han montado conmigo y van revisando los documentos de todo tipo que hemos sacado de la biblioteca del palacio de la Diosa. Por mi parte, tengo uno en la mano. Yo diría que es de principios del siglo XVIII, pero hace rato que lo miro sin ver nada. Estoy realmente dolida con Titus. En la parte de atrás de todoterreno veo pasar el otro todoterreno de la manada. Lo conduce Titus y nos adelanta rápidamente por la derecha, lado en el que estoy sentada en nuestro coche. Subo la vista de mi docum

