Estoy haciendo tiempo paseando por la vega cercana, entre el gran río y las montañas donde vive la manada. Amanece y puedo ver tintinear la luz que dejé encendida en el porche de la manada cuando salí. Justo allí está mi casa, y la de muchos, y está en peligro. Y por eso lo hago, por eso voy a prepararme para montar en el avión que nos llevará al desierto. Odio el desierto, hace calor por el día, el viento corta la piel, el agua no calma la sed y por la noche hace frio. Pero tengo que buscar algo en el Golfo de Áqaba. Ni siquiera sé que es, pero hay que “curar” el secreto de la Diosa, y me ha dicho que solo se puede hacer allí, así que allí voy, con Aba y Makaila. Aquí me estoy despidiendo de Titus que va junto a Diego y Amandine a Salem, tienes que hablar con el consejo de brujas, ellas t

