- Vuelve ya, tengo todo sus recuerdos, pero tu tienes que volver, no puedo hacerlo yo. - Rea pasa su hocico por mi brazo y poco a poco dejo de sentir su roce mientras que la tenue luz de la sala se me cuela entre mis parpados, que pesadamente se abren. Lo primero que llega a mi mente es mi hija, por lo que abro los ojos completamente y la busco. La veo en el suelo, sentada, junto a su amiguita de cuatro patas, que se enrolla en sus piernas. Junto a ella están Abay y Maka, por lo que me quedo tranquila. Estoy suspendida en el aire, tengo al vampiro pegado a mi cara, su aliento es gélido y su cuerpo despide un aroma de flores que no se identificar. Le tengo tan cerca que veo sus pupilas de color rojo, el me mira a los ojos directamente y de repente, un tirón me coloca en posición vertical. T

