Día 6. Madrugada

1769 Palabras

El sonido de la alarma suena en el altavoz inteligente, mi cabeza duele y me cuesta moverme. Un gran brazo sobre mi cintura me aprisiona en la cama. Intento moverme y noto el cuerpo que pertenece al gran brazo. Titus duerme roncando sobre mi cuello y noto que se está despertando porque que su entrepierna cobra vida. Titus se retuerce contra mi toma una fuerte bocanada de aire respirando directamente de mi cuello. - Aparta. Estoy enfadad contigo, maldito imbécil. - Aún no me repongo de que supiera que era mi compañero y huyera. - No, no, Gatita, ¿por qué no lo entiendes? No te abandoné, al contrario, fue a formarme para ayudarte. - Titus me agarra con sus dos brazos y me aprieta contra él. Unos golpes suenan en la puerta. - Salimos en media hora, el desayuno está servido. Hijo, no seas b

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