Adara. — Ya, mi bonita, todo estará bien. Susurra de nuevo y quiero creerle, en verdad que quiero, pero, me duele que haya sucedido todo esto, mi padre me ha abofeteado por primera vez, hasta ahora, no me lo creo, no obstante, el dolor en mi mejilla me lo recuerda y las lágrimas cayendo encima, no ayuda en nada. — Mi amor… — Solo… solo necesito que estés aquí, no… no es necesario que digas nada. Consigo responder en medio de hipidos, escucho su suspiro y siento sus brazos apretar un poco más su agarre alrededor de mi cuerpo, me acurruco como niña pequeña en su pecho. Estamos así unos minutos más hasta que mi llanto cesa y solo queda sorber por la nariz cada tanto queriendo que ya no haya rastros de haber llorado, en todo momento sentí las caricias de Sander en mi cabello, me mant

