Las primeras horas con Lucía fueron un torbellino de enfermeras, revisiones médicas, y asombro puro. Valeria no podía dejar de mirarla. Esta pequeña persona que había crecido dentro de ella durante nueve meses ahora estaba aquí. Real. Tangible. Perfecta. —No puedo creer que la hicimos —susurró Valeria. Alexander, sosteniendo a Lucía con cuidado reverente, sonrió. —Técnicamente, tú hiciste la mayor parte del trabajo. —Detalles. —Valeria se rio, luego hizo una mueca—. Aunque sí, mis partes femeninas están MUY conscientes de ese hecho. Una enfermera entró con formularios. —¿Ya decidieron nombre completo? —Lucía Isabella Voss —respondió Alexander—. Lucía por mi abuela. Isabella por la madre de Valeria. La enfermera sonrió. —Hermoso nombre para una hermosa bebé. Cuando se fue, Valer

