El cementerio de Greenwood estaba casi vacío un martes por la tarde. Valeria no había planeado estar ahí. Había ido al médico para análisis de rutina, y de camino a casa, vio las verjas de hierro forjado y sintió un impulso inexplicable de entrar. Su padre estaba enterrado en otro cementerio, en México. Pero últimamente había estado pensando mucho en él. En cómo habría manejado todo esto. El escándalo, la traición, las decisiones imposibles. Caminaba lentamente entre las lápidas, una mano en su vientre de cuatro meses, cuando lo vio. Dante Blackwood estaba arrodillado frente a una tumba sencilla, con flores frescas en la mano. Valeria se detuvo, lista para irse. No debería estar aquí. Alexander se volvería loco si supiera que estaba cerca de Dante sin protección. Pero algo la hizo qu

