Dos semanas después El día amaneció perfecto. Sol brillando. Cielo azul sin nubes. Brisa suave. Como si el universo hubiera conspirado para darle a Sofía el día perfecto. Los jardines de la Villa Voss (la propiedad de campo de la familia) estaban transformados. Flores blancas y lavanda por todos lados. Sillas decoradas con listones de seda. Arco ceremonial cubierto de rosas. Era íntimo. Solo cincuenta invitados. Familia cercana y amigos. Exactamente como Sofía quería. En la habitación de preparación, Valeria ayudaba a Sofía con el vestido. —No puedo respirar —dijo Sofía. —Es porque estás nerviosa, no porque el vestido esté apretado. —¿Estás segura? —Completamente. El vestido te queda perfecto. —Valeria ajustó el velo—. Eres la novia más hermosa que he visto. —Estoy embarazada d

