Durante la noche, me limite a estar cerca de Anton, o de alguno de sus hombre, podía sentir en cada paso que daba la mirada de Gianmarco sobre mí. Quería correr, quería salir de esa casa, quería estar lo más lejos posible de ese hombre, pero lamentablemente, me había dado cuenta que era imposible. La manera de Anton de ignorarme me sorprendía. El hombre atento- por el embarazo obviamente- de los últimos días, se había esfumado. De hecho, desapareció en el preciso momento en el que mi nueva hermana apareció ante sus ojos. Estaba mal de mi parte comenzar a hacer conjeturas, pero estaba segura de que era la misma Octavia de la que había oído en alguna que otra ocasión de boca de Dasha. -¿Quieres algo de beber?- pregunto Luca llegando a mi lado. -Estoy bien, gracias. -No estás bien. No en

